Danzar para resurgir a la existencia plena Imprimir
Escrito por Mónica Carinchi   
Viernes, 23 de Junio de 2017 11:13

Desplegando ternura y amor en un encuentro de Biodanza. Reaprender la forma de contactarse desde la sinceridad. Los beneficios de la Biodanza en todas las etapas de la vida. Además de participar de los encuentros, es posible iniciar la formación en esta disciplina. Por consultas llamar al 15.5666.6296.

 

En un mundo donde parece que las relaciones interpersonales están mediadas por máquinas, muchas personas necesitan ejercitar y reaprender la manera de vincularse desde el contacto directo con otro ser humano.

“La Biodanza es un nuevo paradigma del vínculo humano. Nosotros la llamamos ‘la poética del vínculo’, porque siempre estamos danzando el vínculo, entonces reaparecen las formas del amor, de la amistad”, dice Carlos Lavigna.

Pueden danzar el niño, el anciano, las amas de casa, el enfermo, el saludable, en un contacto sincero que permite que se despliegue la ternura y el amor.

La Biodanza piensa el amor no como un aspecto restringido a lo individual, sino como una potencia organizadora que hay dentro del ser humano, que es poderosa, irradiante, integradora. “Nuestro centro de trabajo está en lo afectivo, por eso la Biodanza es relacional, siempre se trabaja en relación con otro”, señala India Gorosito.

Los facilitadores sostienen que siempre hay posibilidad de movimiento, por lo cual el adulto mayor también está invitado a estos encuentros saludables. “Con un trabajo específico, con gestos vinculantes, se estimulan los potenciales de salud que permiten restablecer la armonía”.

Para el otro extremo de la vida, también es saludable danzar, pues el movimiento favorece el funcionamiento del cerebro y estimula la motricidad fina, de ahí que permite que los niños incorporen nociones de ritmo, equilibrio y fluidez al mismo tiempo que incentiva el aprendizaje emocional, ayudando a disminuir la timidez y la inseguridad. La Biodanza permite que el niño transite por el camino de la empatía y la compasión, le enseña que es parte del todo cósmico, por lo cual, en el futuro, no se le ocurrirá destruir la Naturaleza. Es una forma de educación que contacta con la grandeza humana, ausente de toda currícula tradicional.

Como los encuentros de Biodanza despiertan en muchos danzantes el interés por profundizar en el método, pueden ingresar a la Escuela de Formación que funciona en Tigre. “El primer requisito”, explica Carlos, “es estar tomando Biodanza”.

La formación tiene una duración de 4 años. “Los primeros dos años son de profundización en el sistema, a través de encuentros intensivos que se hacen un fin de semana al mes. Los otros dos años apuntan a lo pedagógico, o sea a armar las clases, seleccionar música”.

También en el aprendizaje, la Biodanza da vuelta el paradigma tradicional. “Ésta no es una actividad de exigencia, por el contrario invita siempre al disfrute. Todo paso que se da en Biodanza está guiado por el placer. Aquí está también nuestro nuevo paradigma: en la sociedad está arraigado que se debe sufrir para conseguir algo, en cambio nosotros decimos que vale la alegría hacer este camino”.

Entonces, quienes tengan el coraje - como dice Rolando Toro - de escarbar en su ser y surgir a la existencia feliz y plena, haciéndose activos, están invitados a danzar.