¿Y la marea roja en Tigre? ¿Ya no hay más contaminación en el Río Reconquista? Imprimir
Escrito por Martín Nunziata   
Sábado, 21 de Julio de 2018 16:54

Dejé pasar un mes para reflexionar sobre la Marea Roja en Tigre, la contaminación, los medios, los funcionarios y nosotros mismos.

El sábado 26 de mayo de 2018, mi hija Ianina – que regresaba en lancha colectiva a la isla – nos alerta con una foto en un whats app la noticia de que el río Tigre (uno de los brazos naturales del Río Reconquista) estaba completamente rojo. Al poco rato, siendo éste un fenómeno considerado “poco común”, comenzaron los whats app y luego en algunos medios a circular la terrible noticia. ¿Quizás porque el rojo se asimila a lo sangriento?

Mantuve la calma como pude, aunque pensé: ¿Qué hace que un río probadamente recontra contaminado – lo cual ha sido denunciado desde hace 60 años y sigue contaminado – teñido de rojo alertara de forma semejante?

Pensé entonces que esto podría ser por lo puntual y repentino una “jodita de Nicolás García Uriburu” (1937-2016) artista que llamó la atención en 1968 tiñendo las aguas de verde flúo en Venecia. Experiencia que replicó en el Riachuelo en 2010 junto a GreenPeace y fuentes de agua en distintas ciudades. Y lo hacía precisamente para que se ocupasen de aplicar políticas que recuperaran y preservaran la calidad de agua de los ríos. Pero no fue García Uriburu quien tiñó el río, ya que había fallecido en el 2016.

Quien quiera que haya sido, delito absolutamente condenable, dejó sin embargo algunas cuestiones a la vista; y es que el Río Reconquista YA estaba contaminado, LO ESTÁ HOY y seguirá contaminado, a pesar de que al día siguiente ya no estaba rojo. Y sí estaba negro, mal oliente y con peces muertos, envenenado por más de 15 mil industrias, efluentes cloacales de unos 4 millones de personas, agrotóxicos y lixiviados (jugos de los basurales) por la pésima gestión ambiental de los Municipios, del Gobierno Provincial y Nacional.

En la mañana del domingo 27 de mayo, al día siguiente, me hablan unos noteros de TN que estaban en la costa del Río Tigre y me requirieron para una entrevista. Allí estuve a tiempo, pero el río ya no estaba rojo, se veía negro, por lo cual el interés por parte de los noteros decayó. Me despaché denunciando a los responsables, que no son sólo los que contaminan, sino quienes deben controlar. Desde la dictadura hasta nuestros días nos han estafado con sus promesas y planes de saneamiento, generando así una abultada Deuda Externa con los préstamos del BID. Y lo peor: NO han resuelto jamás la contaminación creciente y sólo hacen obras hidráulicas y de cosmética ambiental que agravan aún más la situación. LA NOTA NUNCA SALIÓ AL AIRE.

Declaraciones del intendente de Tigre decían que se había pedido al OPDS (Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable) los análisis del “terrible rojo elemento”. Agregó además, que la situación del río se normalizó y que un equipo tomó muestras para analizar y… (más cháchara)” para desentrañar las causas del fenómeno (sic). Luego recomienda no exponerse a las aguas de los ríos de la Primera Sección de Islas. Quiero aclarar que después de decir lo anterior, no hubo ningún plan de contingencia como mínimo para proveer agua potable, ya que en las islas del Delta no tenemos agua de red. Casi una burla. Si no sacamos agua del río, tendremos que esperar que llueva.

Advierto que el Intendente es el representante de 4 partidos de la Cuenca Baja en el Consejo Consultivo del COMIREC (Comité de Cuenca para el Saneamiento del Río Reconquista). Hace 2 años que no cita a reunión alguna.

Quien escribe, era miembro del Concejo Consultivo trabajando hace 40 años a lo largo del Río Reconquista. Junto a otras organizaciones históricas del Río Reconquista, estamos hartos de los incumplimientos de todos los gobiernos que transcurrieron y no queriendo avalar los préstamos del BID para obras que no resolverán la contaminación, renunciamos a los Concejos Consultivos.

Como si fuera poco, el intendente había dicho en el Salón Inmobiliario de Tigre (SIT) que el Delta no estaba en los planes de concesión de AYSA para proveer al Delta de agua potable. Ironías del destino; el Delta es el proveedor del agua dulce que potabiliza la planta de AYSA en Dique Luján y los primeros que recibirán agua de esa planta son los barrios privados, los recién llegados, mientras hay barrios preexistentes con falta de agua potable. Sería hora de que termine esta historia de gobernar para los barrios cerrados privados.

El intendente pudo haber dispuesto de uno de los drones que compró Massa (el anterior intendente) para cuestiones de seguridad. ¿Acaso la contaminación de los ríos no es también una cuestión de seguridad? Hubiese sido muy sencillo detectar rápidamente de dónde provenía la marea roja, determinando al menos si era propia del Municipio o venía de alguno de los 18 partidos que atraviesa el Río Reconquista. Nada de esto. Es más fácil dejar pasar el tiempo, patear la pelota afuera, y recurrir al OPDS , a la ADA (Autoridad del Agua), al INA (Instituto Nacional del Agua) al MINFRA (Ministerio de Infraestructura, a Hidráulica, a la Rep... y en un coro interminable, todos repetirán: “Yo no fui, hicimos lo necesario, nos estamos ocupando”, con un largo etcétera de argumentos.

La respuesta es obvia y contundente: BASTA MIRAR AL RÍO, BAJO LOS EFECTOS DE LA MAREA NEGRA, PARA QUE NOS REFRIEGUE EN LA CARA QUE EL ROJO YA NO ESTÁ; PERO QUE LA CONTAMINACIÓN PERMANECE PERSISTENTEMENTE ALLÍ. Mientras, continúa la peor contaminación que podría sintetizarse como: “Incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Para que esto se revierta, hará falta una marea de ciudadanos conscientes, avergonzados e indignados que intervengan forzando el cumplimiento de las leyes, de los planes y de los proyectos.

Tengo la esperanza cierta de que “La Marea Verde” de mujeres que se expresan en congresos anuales en todo el país hace 30 años, en el “Ni Una Menos”, y en las calles, como recientemente lo han hecho por la ley del Aborto en Diputados y lo seguirán haciendo en Senadores, termine arrastrándonos hacia todos los ámbitos y convenciéndonos que sólo con la participación social activa, las cosas pueden cambiar. Mi reconocimiento a todas ellas, que son las que alimentan la dosis de optimismo que aún me queda.

Martín Nunziata

martindelaisla@gmail

Junio 2018