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Pasado y presente de la producción frutícola deltense PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Martes, 26 de Diciembre de 2017 16:33

Ciruelas adaptadas: un valioso legado. El monte blanco ofreció calor a los hogares de la incipiente Buenos Aires. Luego, distinto tipo de cultivos generaron trabajo para familias radicadas en estas ricas tierras. En la actualidad, se busca recuperar frutas adaptadas al suelo y el clima.

Fue el monte blanco el primer recurso natural del Delta, explotado de manera continua, por supuesto, sin ningún control. En Buenos Aires se necesitaba leña para calefaccionar las casas de los ricos comerciantes, quienes no se preocupaban de dónde llegaba el recurso y, muchos menos, si corría peligro de extinción. El Cabildo sólo intervenía cobrando derechos de leña.

Es de destacar que, mientras el Delta proveía leña, la parte continental de Tigre abastecía a Buenos Aires de trigo.

Si bien se dice que las primeras plantaciones de frutales en el Delta se deben a los jesuitas, durante el siglo 18, fue recién durante la presidencia de Sarmiento que las islas se transformaron en un espacio productivo: se plantaron árboles frutales, cáñamo, tabaco, arroz, sorgo. La producción tuvo su mayor expansión hacia fines del siglo 19 y 1940; se produjo: duraznos, manzanas, ciruelas, membrillos, peras, naranjas, mandarinas, limones.

La forma productiva fue de tipo familiar, con muy poca utilización de maquinaria.

La producción frutícola, que se extendió entre las islas de Tigre y Campana, fue de gran importancia local. Se destaca el caso del ciruelo japonés, sobre el cual se aplicaron criterios de selección por rendimiento y calidad. Surgieron así más de 20 cultivares que, actualmente, se intentan recuperar, pues es uno de los pocos casos en el mundo de ciruelos adaptados a clima templado-húmedo.

Investigadores locales expondrán sus trabajos en el VII Encuentro Latinoamericano Prunus Sin Fronteras, a realizarse en San Pedro, provincia de Buenos Aires, entre el 14 y el 16 de noviembre.

Recuperar estas especies frutales y toda la producción cultural propia de estas tierras es una deuda que aún tienen las actuales generaciones. El Puerto de Frutos debe albergar un Museo del Delta.


Fuente: Galafassi, Guido. Colonización y conformación moderna de las tierras del Delta.