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El espíritu de los muertos vuelve PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Martes, 26 de Diciembre de 2017 16:29

Aya Markay Quilla. Referentes de distintos pueblos originarios se reunieron en la comunidad indígena Punta Querandí para dar cuenta de la celebración a los ancestros que se realiza en el mes de noviembre. El artista plástico Mario Barrios, referente Kolla, además de exponer su obra, manifestó que los conocimientos de los pueblos originarios sirven para hacer una sociedad mucho mejor, no sólo para las personas, sino también para las plantas, los animales, todos los seres vivientes que habitan el planeta. La abuela Gladis Roa, referente del pueblo guaraní, recalcó que su pueblo nunca va a desaparecer.

 

Desde tiempos ancestrales, los pueblos originarios de Abya Yala (nombre de este continente, anterior a la invasión de los europeos) festejan en el mes de noviembre el día de los ancestros, pues el espíritu (ajayus) de los muertos vuelve.

“El mundo occidental dice que uno muere y ya no vuelve, en cambio los pueblos indígenas decimos que se vuelve”, explicó Mario Barrios, referente Kolla que visitó la comunidad indígena Punta Querandí para hablar de la celebración de Aya Markay Quilla.

Los espíritus vuelven a disfrutar lo que se pone en la mesa, por eso se preparan panes con formas de palomas, llamas, corazones, tantawawas (panes con forma de niños); otros alimentos típicos del mundo andino y aquellos que le gustaban especialmente al ser querido que ya no está en esta tierra.

“El espíritu es energía, la energía que da el sol. Cuando uno muere, ese espíritu vuelve a un estado armónico universal. En esa energía universal no hay tiempo, por eso el espíritu es eterno”.

La celebración a los muertos es una celebración comunitaria; todos se visitan para compartir comidas y cantos y así la nostalgia se transforma en sonrisas.

La muerte es parte de la vida, por eso, cuando los pueblos originarios hacen ceremonias, forman un círculo: “Es el círculo de la vida, no tiene fin ni principio y eso es la vida”.

“Las ofrendas a los muertos son una espiritualidad muy profunda. Nos sirve a los pueblos indígenas para seguir luchando, para transformar esta sociedad”.

 

Raíces profundas

Gladis Roa, miembro del Aty Guasú de la Nación Guaraní, también compartió sus saberes sobre la celebración a los muertos.

“Los guaraníes hacemos chipá de distintas formas: escaleras, para que suba el alma; palomas, que simbolizan la libertad. Se prepara la comida que les gustaba a los muertos; cuando la mesa se desarma, todo se reparte”.

Los guaraníes tampoco creen en la muerte: “Cuando partimos de esta Tierra, ponemos flores de todos los colores porque nuestro espíritu es muy vergonzoso y se esconde hasta que lo viene a buscar el colibrí que lo lleva donde está nuestro Padre, el Gran Espíritu, para que después vuelva, cuando nuestra Madre Tierra le dé otro cuerpo”.

Con suave voz, la abuela Gladis concluyó: “Los guaraníes tenemos raíces muy profundas, por eso nunca vamos a desaparecer. Somos como los árboles que tienen sus ramas para que las aves hagan sus nidos, nosotros extendemos los brazos para defender a los hermanos, no sólo a los pueblos originarios, sino a todos. Estamos de pie, somos como los troncos que queman y de un pedacito, sale un brotecito”.

La memoria siempre está, en prácticas religiosas, espirituales, culturales. Aunque los gobiernos circunstanciales invadan los cementerios con policías para impedir que los ciudadanos se manifiesten pacíficamente ante las tumbas de sus ancestros, las costumbres de los pueblos originarios brotan y rebrotan en todos los rincones de Abya Yala, porque están insufladas por el soplo de la vida y la llama de la resistencia.

 

foto: La abuela Gladis Roa