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20 años trabajando a conciencia PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Jueves, 03 de Agosto de 2017 13:38

Delta Bike. Con el orgullo de hacer el mejor trabajo, Martiniano Santomé muestra su bicicletería y recuerda sus inicios. Además de fabricar su propia marca, hacen reparaciones. A la hora de comprar, cada cliente recibe el consejo necesario para irse con la bici adecuada al uso que se le dará.

 

La bicicleta es un medio de transporte económico y ecológico, reporta muchos beneficios para la salud, se puede utilizar a cualquier edad, no requiere infraestructura urbana, etc., etc.. Evidentemente, a la hora de enumerar todas las razones para tener una bici, la lista puede ser interminable, según quien la realice.

Martiniano Santomé puede hacer una larga lista, ya que su tradicional bicicletería, Delta Bike, cumple 20 años. “Empecé muy joven junto a Hugo (Zlotogora) que me enseñó todo”, recuerda Martiniano. Aunque no fue su primer trabajo, así lo considera porque le permitió aprender un oficio. “Cualquiera no es bicicletero. Hay que aprender, hacer las cosas bien y, gracias a eso, hace 20 años que estamos y la gente sigue confiando en nosotros. Somos sinceros y decimos las cosas como son”.

El abanico de bicicletas es, actualmente, enorme: desde la simple y práctica bici de paseo hasta una súper-sofisticada de 50 mil pesos! “Además todos los años sale algo nuevo y uno no se puede quedar, hay que actualizarse, comprar herramientas nuevas”.

En Delta Bike no sólo se venden bicis, también se reparan y se arman. “Tenemos nuestra propia marca, Delta Bike; lo único que compramos es el cuadro, sobre eso la armamos completa. Nosotros trabajamos a conciencia, porque sabemos qué le ponemos a la bicicleta. No es lo mismo comprar una bicicleta aquí que en el supermercado, ahí no saben, que se dediquen a vender comida”, les recomienda Martiniano, que tiene 20 años de experiencia en el mundo de las dos ruedas.

En el taller hay bicicletas de todos los aspectos para reparar y si bien Martiniano asegura que una bici puede ser eterna, también aclara que es necesario hacerle un mantenimiento. “Después de uno o dos años, según el uso, tiene un desgaste la cadena, el piñón, los frenos, a eso hay que hacerle un service”. Hay personas que le llevan bicicletas heredadas, que “son una bola de óxido y dicen ‘tomá, dejala andando lo mejor que puedas’. Hay que trabajar duro!”. Pero cuando Martiniano presenta el trabajo terminado, “la gente queda feliz al volver a ver la bici de su padre”.

Según el uso que se le dará a la bici, Martiniano va aconsejando, para que “la gente no se clave, porque si no le sirve a ellos, no nos sirve a nosotros”. La que más sale es la playera: “Dos ruedas y un freno contra pedal, es lo más sencillo, no requiere tanto mantenimiento”. Para las damas tienen el modelo Primavera, con porta-canasto, porta-paquete atrás, donde se puede poner una sillita de niños, guardabarros y cubre cadena, “es una bici completa para la ciudad”. Para el que quiere salir el fin de semana a hacer unos cuantos kilómetros, están las mountain bike: “21 velocidades, cuadro de aluminio, suspensión, freno bibrey o disco. Con esto se pueden hacer muchos kilómetros porque están preparadas para eso. A éstas sí hay que darles un mantenimiento y ser cuidadoso, para los cambios hay lubricantes especiales, por ejemplo”.

En los últimos años, mucha gente se volcó a la bici. “La gente compró o reparó lo que tenía y salió a andar. Muchos la usan como medio de transporte; otros se van entusiasmando y de una bicicleta sencilla, pasan a una un poquito más cara, se anotan en alguna carrerita”. Mucha gente viene desde la capital en pelotones y se van para el lado de Villa La Ñata; los vecinos que quieren competir, no tienen suerte por aquí, aunque hay un circuito de competición, deben irse lejos.

Uno de los momentos que más disfruta Martiniano, es cuando llegan las fiestas: “Vienen todos los nenes chiquitos con la cartita y me dicen ‘acá guardo la cartita porque Papá Noel me va a traer una bici y va a venir acá a buscarla’. Los padres vienen con los hijos a probar los talles y me hacen señas para que yo no diga nada”. Así se va armando la costumbre de tener una bici en cada hogar y también la costumbre de volver siempre donde atienden con cordialidad y dan buenos consejos.