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Escrito por Mónica Carinchi   
Viernes, 14 de Julio de 2017 09:46

La rabia estuvo en las calles. La ciudad alemana de Hamburgo estuvo militarizada durante la reunión del G20. Miles de militantes antiglobalización se convocaron para expresar el descontento universal por las políticas que llevan adelante quienes se autodenominan líderes mundiales. La Cumbre de la Solidaridad Global marcó en su agenda los temas que realmente preocupan al mundo, incidiendo en el manifiesto final del G20-1.

 

La cumbre del G20 terminó. Desde 2011, sus integrantes se reúnen anualmente para discutir sobre política económica e internacional, pero sus conclusiones no se han verificado en beneficios para ningún pueblo.

Las decisiones surgidas en el G20 no son vinculantes, por eso, después de estar en esas reuniones, si algo positivo de ellas surge, cualquier presidente puede volver a su país y decir “pelito para la vieja”. Así parece ser que lo hará Trump en esta oportunidad, ya que está decidido a continuar con la explotación de petróleo y carbón, en contra de todas las recomendaciones de científicos, especialistas y de los pueblos que reclaman justicia ambiental, además del comunicado firmado - por 19 mandatarios - en esta oportunidad que hace referencia a mejorar los Acuerdos de París, encarga al Banco Mundial a monitorear progresos hacia inversiones sustentables y menciona la importancia de seguir trabajando para cambiar los flujos financieros hacia negocios más compatibles con el cuidado del clima; pero Estados Unidos se mantendrá al margen de todo esto por decisión del lobista carbonero que votaron los “confundidos” yanquis.

Lo que sí podemos decir, después de ver imágenes y leer cientos de informes, es que estas reuniones sirven para poner en evidencia, de manera cada vez más alarmante, las distancias que existen entre las necesidades y exigencias de los pueblos y las decisiones que toman estos descerebrados que nos están conduciendo a una crisis sin retorno.

Por esto, rodeada por miles de personas que fueron a expresar el descontento universal frente a los supuestos líderes de países que diseminan muerte por el mundo entero, la cumbre del G20 también tuvo su cumbre alternativa: en la Cumbre de la Solidaridad Global, representantes de organizaciones antiglobalización (comisiones de refugiados, ambientalistas, partidos de izquierda, sindicatos, etc.) discutieron sobre los problemas que realmente preocupan a los pueblos: el hambre, la huida de personas de sus hogares, la destrucción del medio ambiente, el racismo. El discurso inaugural estuvo a cargo de la activista antiglobalización Vandana Shiva, quien siempre reclama por la paz mundial, y, por otro lado, Achim Heier, portavoz del movimiento antiglobalización Attac, sostuvo que “el G20 es parte del problema”, pues le importa más el crecimiento económico que el recalentamiento global.

Además de esta Cumbre solidaria, múltiples manifestaciones se desplegaron antes y durante la reunión del G20: una concentración de la izquierda radical que llevó como lema “Bienvenidos al infierno”, marchas, protestas, concentraciones de todos los colores con una consigna básica: “el capitalismo es el problema”.

El año próximo, Buenos Aires será sede de esta cumbre, por ese motivo el presidente Macri aparece al lado de Ángela Merkel en la foto final. Sólo cuestión de protocolo.