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Una vida dedicada a las artes marciales PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Domingo, 28 de Mayo de 2017 23:55

Maestro de maestros. La pasión de Julio César Soria es la práctica de Kung Fu. Acaba de ganar el Torneo Abierto de Artes Marciales de Lanús. Volverá a tener su escuela en Tigre.

 

Cuando Bruce Lee hizo su impactante aparición en Operación Dragón, Julio César Soria, atornillado a la butaca, pensó: “Esto es lo que voy a hacer toda mi vida”. Cumplió con su palabra.

A los 7 años, Julio César empezó a estudiar artes marciales en su Tucumán natal; en la década del 70, cuando se mudó a Buenos Aires, empezó a buscar escuela de Kung Fu y en 1979, directamente empezó a dar clases de este arte marcial que, al decir de Julio, es “la madre de todas las artes marciales”.

En marzo compitió en el Torneo Abierto de Artes Marciales, en el microestadio de Lanús; ganó medalla dorada en formas y un trofeo en combate.

 

Ser un caballero

En su larga trayectoria, Julio - 9 Dan - formó más de 80 cinturones negros. “De mi escuela han salido muy buenos exponentes: Laura Fukuyima, Mariana Mantelli, mi hijo que dirige la escuela de Kung Fu de Virreyes”.

En 1987, registró su propio programa de formas. “Cada movimiento tiene su fundamento y está analizado. He creado más de 12 formas, entre formas con armas y sin armas”. Julio afirmó que “el verdadero arte marcial está en las formas, que son el alma del arte marcial. En ellas están encerrados todos los secretos”.

Si algunas personas, entonces, consideran que están grandecitas para practicar lucha, pueden desarrollarse en formas.

Para aquellos que quieren aprender y también para los que enseñan, este maestro de Kung Fu remarcó: “Todos los artistas marciales pueden ser muy fuertes, pero no es necesario estar demostrando que se le rompió la nariz o el labio a alguien. Hay que formar buenas personas que sean útiles a la sociedad y no un camorrero callejero. En la vida hay que ser un caballero”. O sea que la búsqueda de Julio César es formar personas pacíficas en un mundo tan violento.

Próximamente el maestro Soria volverá a tener su escuela en Tigre; allí, practicantes de todas las edades podrán apreciar el estado de este hombre de 65 años que confesó: “Yo no fumo, no bebo, no me drogo, pero tengo el vicio del baile. Sábados y domingos voy a bailar”.


En relación al manejo de las armas, Julio recordó que, hace muchos años, las mujeres utilizaban más armas que los hombres, pues ellas se quedaban a cuidar a los niños mientras los hombres salían a buscar el alimento. “Las mujeres se hicieron expertas en el manejo de las armas. También sabían sobre venenos que colocaban en la punta de agujas que llevaban en el cabello. Entonces, si alguien intentaba hacerles algo a los niños, utilizaban esas agujas”. Imaginamos cómo.

El entrevistado destacó que “es muy lindo ver a las mujeres manejando espadas, haciendo sonar los aceros, todo acompañado por la música china”. Como se ve, cuando en el arte marcial lo importante es la técnica, no hay diferencias entre hombres y mujeres.

 

FOTO: Julio César Soria con sus premios