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60 años con la transparencia del vidrio PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Viernes, 26 de Mayo de 2017 00:25

Nueva dirección para Fumagalli Vidrios. El hijo del fundador de la tradicional vidriería Dos Marios continuó con la empresa y logró ampliarla. Actualmente realizan grandes obras. Equipamiento de última generación y empleados capacitados es el fuerte de esta empresa tigrense que atiende en Buteler 330 de lunes a viernes de 8 a 13 y de 14 a 17.30 y los sábados de 8 a 13 hs.

 

Qué tigrense no ha comprado alguna vez un vidrio en Fumagalli! El tradicional negocio que desde su origen estuvo en avenida Cazón, desde el 2 de mayo recibe a sus clientes en su nueva dirección, Buteler 330.

“Antes la fábrica entregaba los vidrios precortados en distintas medidas, pero ya en los 90 comenzaron a vender hojas de 2,50 x 3,60. Así que el negocio nos fue quedando chico. Además sobre Cazón se fue complicando todo; la descarga, el estacionamiento para los clientes, todo se hizo muy difícil. Así que primero trasladamos el taller y ahora ya nos vinimos aquí con todo”, dijo Osvaldo Fumagalli.

A dos cuadras de Cazón, con mucho espacio para estacionar, una recepción sobriamente decorada y una oficina que es un muestrario de todas las posibilidades que ofrece el vidrio, Fumagalli recibe a sus clientes con el mismo profesionalismo y amabilidad de toda la vida.

 

Escalones de vidrio

Osvaldo se encargó de equipar el nuevo taller con máquinas de última generación: puente grúa; pulidora de 12 muelas; una mesa sobre la que se coloca el vidrio, se ponen las indicaciones en la computadora y corta sola. “Esto nos da una velocidad de trabajo impresionante, así podemos responder más rápidamente a los clientes”.

Los actuales clientes son, en su mayoría, empresas constructoras. “Nuestro rubro fue cambiando. Antes trabajábamos para casas de familia, para negocios chicos, pero ahora las casas ya vienen con los vidrios puestos. Así que aceptamos el desafío de hacer cosas más importantes. Hicimos estaciones de servicio Esso en muchas provincias; ahora estamos con las estaciones Axion; trabajamos para Mac Donald, Burger, para muchos bancos”, contó, con orgullo, este tigrense que siguió los pasos de su padre desde 1972.

Para llegar a la oficina de Osvaldo, en primer piso, se sube por una escalera con peldaños de vidrio. “Muchas veces hicimos escalones de vidrio, cómo no lo iba a hacer para mi taller. Mi oficina es una especie de muestrario: puerta templada, puerta satinada para el baño, vidrio de baranda, la tapa del escritorio es un vidrio de 20 pulgadas, ventanas con un espejado especial que no permite ver hacia adentro”. El vidrio no genera obstáculos al avance de la vista, dando sensación de amplitud, además de permitir el paso a la luz natural, por lo cual la oficina de Osvaldo es un lugar confortable, no sólo para trabajar sino también para tomar un café.

 

Un poco de historia

El primer Fumagalli llegó a la Argentina al final de la primera guerra mundial. “Lo habían contratado para trabajar en los Talleres Vasena. Como los obreros estaban en huelga, traían personal del exterior para romper la huelga”, contó Osvaldo.

Finalmente, Fumagalli abuelo fue a trabajar como peón de campo a Carlos Casares, donde se casó y tuvo 10 hijos. “Muchas vinieron a vivir a Tigre, sobre la calle Italia. Uno fue mi papá, que se casó con la hija de un sastre muy conocido, Clemente Ferreiro”.

Mario Osvaldo Fumagalli estudió por la noche en la Escuela Nº 3 de Artes y Oficios. “Se recibió de carpintero de ribera. Primeramente trabajó en el Tigre Sailing Club, después en Astarsa hasta que puso la vidriería”.

Un amigo vasco, Arrobarrena, era constructor, “diseñó la peletería Alfredo, sobre Cazón, que ahora es PAMI. También el local de Luigi, donde ahora está Malti, en Rincón. A él le faltaba un vidriero, entonces lo motivó a mi papá para que pusiera la vidriería. Mi papá no sabía nada, pero con voluntad, aprendió y le fue bien”.

En un principio, la vidriería se llamó “Dos Marios”, ya que su socio también se llamaba Mario. “Empezó en un local chiquito, sobre Cazón, enfrente de la iglesia. Después de un tiempo, lograron comprar la propiedad donde estábamos”.

Don Mario no sólo trabajó en la vidriería, se hacía también tiempo para participar en las instituciones locales. “Fue muchos años secretario de la Sociedad Italiana; también estuvo en la cooperadora del hospital de Tigre, ayudó a hacer la terapia intensiva, que tenía una placa que decía Terapia Intensiva Mario Osvaldo Fumagalli”. Cuando falleció, en 1989, su hijo Osvaldo continuó con la empresa. “En otros rubros, otros abandonaron. En cambio, yo tuve la suerte de potenciar el negocio y seguir”.

Con un tono sobrio y la serenidad necesaria para trabajar el vidrio, Osvaldo Fumagalli logró sostener y ampliar la empresa fundada por su padre el 31 de julio de 1957. Pronto festejará, entonces, los 60 años en su flamante local de Buteler 330.

 

Foto: Osvaldo Fumagalli en el taller junto a la mesa cortadora de vidrio