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Escrito por Mónica Carinchi   
Jueves, 30 de Marzo de 2017 16:18

Materiales de construcción en artículos para toda la vida. Aditivos químicos, fibra de polipropileno, cemento, agua y arena dan como resultado una mezcla que permite realizar placas para revestimientos, pisos y una gran variedad de objetos a partir de la utilización de moldes. Resistente a líquidos y agentes atmosféricos. El Ingeniero Julio Tomás desarrolló la fórmula adaptada a los cementos nacionales. Sillas, mesas, placas se exhiben y venden en Casa Tomás (Av. Santa María 2335, Rincón).

 

Existen diseños de sillas muy famosos, entre ellos el Eames, que se encuentra en muchas instituciones educativas, fabricado en PVC con base cromada. La silla de este reconocido matrimonio de diseñadores es muy cómoda, pero suele tender a la inestabilidad y terminar destartalada debido a la endeblez de sus materiales.

Muy distinto es este mismo diseño realizado en una mezcla de mortero reforzado con fibra de polipropileno y aditivos químicos, un material que viene investigando, desde hace años, Julio Tomás, un ingeniero civil apasionado del hormigón.

“La persona que compra nuestros productos, los va a tener toda la vida, porque son eternos”, dijo Julio.

Desde el 2010, el Ingeniero Tomás es Director del Laboratorio de Hormigón de la UTN, regional Pacheco; allí, junto a sus alumnos, comenzó a trabajar sobre una técnica norteamericana: “Cada técnica se debe adaptar a los materiales del propio país, porque nuestros cementos no son iguales a los de Estados Unidos. Así fuimos desarrollando nuestra propia fórmula”.

El material tiene su base principal en un aditivo químico que le otorga resistencia y permite que se trabaje con gran variedad de moldes; además, la fibra de polipropileno le resta fragilidad.

“Con esta mezcla, la silla Eames pesa 15 kilos, con un hormigón tradicional pesaría 10 veces más. Nuestros productos no necesitan mantenimiento. Son más económicos que los de madera porque duran toda la vida”.

Por supuesto, la mezcla pasó por pruebas de resistencia: “Hay placas de revestimiento de 0,50 por 1 metro que tienen gran variedad de destinos. También hay placas de mayor espesor y de mayor tamaño, que se destinan a pisos; en este caso, a la mezcla no se le pone agua, sólo aditivos y esto le da mayor durabilidad. Se pueden poner en exteriores porque los agentes atmosféricos no les hacen nada, así que se pueden usar, por ejemplo, en una cochera”.

Como esta mezcla no es porosa, se hacen mesadas para cocinas, pues soportan cualquier tipo de líquidos. “Actualmente el mármol es muy caro, por eso se empezaron a buscar alternativas como las resinas, pero tienen muy poca durabilidad. En cambio esto es cemento, es para toda la vida”.

Todos los artículos - mesa, sillas, sillones, bancos - elaborados con este cemento se complementan con materiales de construcción: “Los usamos porque somos del gremio y nos gustan”, comentó Julio, mostrando las patas en acero de construcción de la silla Eames.

Este material permite trabajar con pedidos a medida, ya que los moldes se hacen para cada necesidad: “El objetivo es que cada uno diseñe su propio mueble para tener realmente lo que uno quiere y no lo que se ofrece”.

A partir de los 10 milímetros de espesor se puede hacer prácticamente cualquier cosa. “Siempre vamos manejando el diseño porque algo muy fino pierde sensación de robustez; entonces interiormente la pieza se hace fina, pero exteriormente se hace más gruesa”.

Acorde con los tiempos que corren, una de las preocupaciones del profesor Julio Tomás es reducir la utilización de recursos naturales, por eso están usando arena de trituración. O sea que sus productos son innovadores, tienden al cuidado del ambiente y, muy importante, son industria nacional.

 

Romper con las resistencias

El hormigón es el principal material de la industria de la construcción; tiene aspectos positivos, como su durabilidad y, también, negativos, pues utiliza recursos no renovables (piedra, arena, cemento, agua). “Por esto, las líneas de investigación apuntan a extender la vida útil del hormigón”, señaló Julio, que aborda estos temas en la cátedra de Tecnología del Hormigón.

Cada metro cúbico de hormigón demanda 1,5 toneladas de cemento, que, hasta ahora, no se puede suplir. “Piedra, arena y agua se pueden reciclar. Por ejemplo, los pavimentos levantados se trituran muy fino y esto reemplaza la arena”.

En Europa se construye pensando ya en la demolición, es decir pensando que esos materiales van a ser reutilizados. “En Argentina es muy complicado cambiar la idiosincrasia de los profesionales más viejos”, aseguró el especialista, al mismo tiempo que señaló que “el objetivo de muchos profesionales que trabajamos en este rubro, es usar materiales de segunda generación, o sea desechos de materiales”.

La investigación sobre estos temas es la pasión de Julio Tomás, quien, además de investigar, se atrevió a poner en práctica una técnica innovadora para muebles y revestimientos que tiene un pie en otra característica de estos tiempos: son para toda la vida.

 

Foto: El ingeniero Julio Tomás en la silla Eames, realizada con la fórmula por él desarrollada