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Los vecinos del barrio Parque Alegre ya no pueden esperar más PDF Imprimir Correo
Escrito por Actualidad   
Jueves, 29 de Diciembre de 2016 02:17

Reclamos vecinales ante la inoperancia municipal. Han realizado múltiples acciones. En tiempo de elecciones entregaron un petitorio a integrantes del Municipio que los visitaron en busca de sus votos y ocurrió lo que temían: “Nos versearon una vez más”. Viven entre la mugre y la inseguridad: “Aquí no viene la bonaerense ni el COT”.

 

A veces los nombres contienen una carga de ironía, así sucede con el barrio denominado Parque Alegre, en el fondo de Rincón. Los vecinos de la calle Ugarte denuncian la ausencia del Municipio en funciones básicas como limpieza, provisión de agua, mantenimiento de calle y veredas; denuncian también la inacción de la policía bonaerense y del COT, que no patrullan la zona. “Nos sentimos abandonados”, resumieron los vecinos.

Los reclamos en la Delegación, el Municipio y Edenor se fueron acumulando porque la respuesta es siempre la misma: promesas, promesas, promesas. “Acá vienen cuando necesitan nuestros votos”, se escuchó por un lado y desde otro: “La calle es un desastre y los impuestos los pagamos”.

Esta injusta realidad es la comprobación de que la democracia representativa ya no da respuesta a las necesidades de la comunidad.

 

Mucho impuesto y ningún servicio

“A mediados de noviembre fui a la Delegación. El delegado no estaba. Hablé con el director de obra que me dijo que la motoniveladora estaba rota, pero se comprometió a arreglar los pozos. Salí de la Delegación y me encontré con el delegado, me dijo que no tiene presupuesto, por eso no se puede hacer presente en el barrio, ya que son muy pocos los que pagan impuestos”.

El vecino que hizo este relato, agregó que están todo el tiempo haciendo reclamos, tanto en la Delegación como en el Municipio y “no dan bolilla”.

En relación a Edenor, Alba explicó: “Insistimos, insistimos y aun así no vienen. Llegamos a estar 3 días sin luz, por esto en una ocasión cortamos la avenida Santa María. Por supuesto que nuestra intención no es perjudicar a nadie, pero sólo de esta manera obtuvimos respuesta”.

Si bien la ONU declaró que el acceso al agua es un derecho humano, estos vecinos penan por un poquito del vital líquido. “Pasan 15 días y el aguatero no viene. A veces viene por el barrio, pero acá no llega. La semana pasada vino porque yo fui a la Municipalidad, entonces desde ahí llamaron a la Delegación. Después de la Delegación me llamaron para decirme que el aguatero iba a venir, porque el aguatero dice que viene y yo no salgo”, dijo Beatriz. Por su parte, Alba exclamó: “Llorando tuve que pedir en la delegación que mandaran un camión, porque tuve a mi marido enfermo y no teníamos cómo higienizarnos”.

La única calle de tierra que queda en la zona es Ugarte. “Todos los días llamamos al Municipio para que venga a arreglar los pozos y se burlan en nuestra cara. Los remiseros no quieren entrar (si entran, les cobran un adicional). Acá no llega un micro porque no hay asfalto. Yo tengo que llevar al nene de 3 al jardín y no puedo, ¿qué hago? ¿me mudo? Por acá no pasa un colectivo”, relató Débora.

Otros vecinos agregaron: “El estado de la calle es lamentable. La gente que tiene vehículos vive rompiéndolos; el que tiene que caminar, se llena de tierra. Si necesitamos una ambulancia, no llega. Estamos abandonadísimos”.

Un problema que parece no tener solución es la acumulación de basura. Beatriz dijo: “Yo pago dos mil pesos de impuestos (muestra la boleta de ABL), ¿dónde está la limpieza? Estoy perdiendo clientela porque la gente ve tanta mugre en la calle que no quiere volver”.

Se reavivó así el tema de los impuestos: “Muchas familias pagamos impuestos y el que no paga, ¿por qué tiene que soportar una calle estropeada, la falta de agua y luz, que es algo básico?”.

Muchos señalaron que gente de afuera va a tirar basura sobre la calle Ugarte. “Hay diferente clase de basura, hasta autos desarmados tiran acá. El aserrín es de un aserradero. Hay basura de verdulerías y suele haber un olor tan nauseabundo que es imposible pasar sin taparse la nariz”.

“Pagamos los impuestos”, dijo Félix, “y el basurero no viene. Tenemos que quemar la basura”. “El basurero”, agregó Débora, “llega hasta la casa de mi vecina. Yo les hago señas para que vengan y ellos me tiran besos y se van. Yo no puedo quemar la basura porque tengo un bebé y tampoco la puedo sacar a la calle porque vienen los perros y hacen un desastre”.

Como es notorio, están muy enojados con todo lo que responda al orden municipal: “Estamos tratando de que alguien nos dé una respuesta, porque estamos olvidados. Estamos a 10 minutos del centro de Tigre, que está todo pintadito y lleno de flores porque se llena de turistas, pero esto también es Tigre. Salen las propagandas por la tele y todo muy lindo, pero…”.

Ustedes, cuando ven esas propagandas, ¿qué sienten? – “Sentimos bronca, impotencia. Que vengan a filmar acá. Acá hay robos, a una señora le quemaron la casa, hasta muertes hubo”.

Las injusticias aumentan cuando un barrio de trabajadores queda pegado a un barrio cerrado: “La vereda hace más o menos año y medio que la tenemos, la logramos después de muchos reclamos. Hoy está rota porque hicieron un zanjeo para beneficiar al barrio privado y apoyaron las máquinas sobre muestra vereda y la rompieron”.

En un territorio fatalmente abandonado a toda clase de conflictos, no puede faltar el tema de la inseguridad. “Somos personas humildes, pero trabajadoras. Lamento que haya jóvenes que hacen tanto salvajismo en el barrio. Aquí no hay un patrullero que ponga ley, entonces acá cada uno va a poner su ley. Queremos prevenir cosas”.

“Acá estamos encerrados”, dijo otro vecino, “en el verano esto empeora porque vienen todos los drogadictos y el Municipio ni bola. El delegado es un pelele que nos bloquea el teléfono cuando pedimos que venga a arreglar las luces. Zamora conoce el barrio y no hace nada. Ya no tenemos a quién reclamar. Hemos levantado firmas, las presentamos, hay expedientes, llevamos a la Municipalidad fotos de días de lluvia para que vean cómo tienen que cruzar los chicos y nada. Pero los impuestos siguen llegando”.

Los impuestos han aumentado. Los vecinos pagan y no reciben la contrapartida correspondiente. “Hace un año, antes de las elecciones, vinieron a buscar votos. Se llevaron un petitorio con todo. Pasó un año y estamos igual”.

Será para alquilar balcones cuando en el 2017 pisen nuevamente el barrio los candidatos a concejales del Frente Renovador en busca del preciado voto.

 

El delegado Municipal, Cesar Balbuena, ofreció algunas declaraciones sobre estos temas: “Sabemos los problemas que tienen los vecinos de Parque Alegre. El lunes (5 de diciembre) me voy a reunir con los propietarios del predio que está sobre el río Luján (frente al barrio). Esta gente también tiene inconvenientes con la inseguridad y problemas de iluminación. Hace un tiempo atrás, la Ugarte se convirtió en una vía de acceso para camiones que rellenaron este predio (futuro barrio privado). Obviamente se rompió toda la calle pero la fuimos recuperando, aunque es complejo transitar por ahí nuevamente, por eso entiendo a los vecinos”. Pero el delegado aseguró: “Nos vamos a reunir y veremos cómo recuperar esta calle para ofrecerles una mejor calidad de vida a los vecinos. De igual modo la vereda que se rompió en algunos sectores cuando se realizaron tareas de limpieza en el zanjón con máquinas de palas cortas. Se tuvo que colocar las máquinas por encima de la vereda y se ocasionaron algunas roturas”.

Con motivo a la provisión de agua potable, y viendo que los calores comienzan a aparecer, Balbuena informó que se contrató otro camión. “Al barrio lo dividimos en dos para que operen dos camiones y la provisión de agua sea más efectiva”.