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La investigación puesta al servicio del productor PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Lunes, 14 de Noviembre de 2016 02:31

III Jornada Técnica sobre el sauce. La ingeniera agrónoma Teresa Cerrillo seleccionó 7 clones de sauce con tolerancia al anegamiento y aptitud para aserrado. En la jornada se expondrá sobre el potencial del sauce y políticas de desarrollo territorial. Complementación entre sauce, álamo y emprendimientos turísticos. La jornada se realizará en el Museo de la Reconquista (Av. Liniers 818, Tigre) el 23 de noviembre a partir de las 8.30hs., asistencia libre con inscripción previa a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla se entregarán certificados de asistencia.

 

Si bien el sauce que se utiliza en forestación no es nativo de este hemisferio, se ha adaptado muy bien a la zona deltaica, lo que significa soportar el exceso de humedad.

Actualmente no hay una masa crítica de plantaciones de sauces aptas para distintos usos industriales, pues el clon que se utiliza mayoritariamente es el sauce americano, muy apto para la producción de pasta para papel, pero deficiente para usos aserrables. En la Estación Experimental Inta Delta, la ingeniera agrónoma Teresa Cerrillo viene trabajando desde hace años en el mejoramiento de clones de sauce.

“En los últimos años seleccionamos 7 clones, el último este año. De los clones nuevos, 5 tienen la aptitud doble propósito: sirven para papel de diario y para aserrado y bobinado”, explicó la especialista.

Un fuste más recto, buenos parámetros de dureza son algunas de las características que permiten obtener madera para muebles. “Dentro de las maderas blandas, el sauce tiene mayor valor que el pino. Aquí en Tigre tenemos mucho pino en el mercado porque viene muy bien producido, pero el valor intrínseco de la madera de sauce es superior”.

Si pensamos que el pino se trae fundamentalmente de Misiones, lo cual no sólo encarece el producto, sino además genera una importante huella de carbono, la jornada que se realizará el 23 de noviembre en el Museo de la Reconquista para exponer sobre las ventajas de producción de sauce, es una cita ineludible para productores, carpinteros, profesionales y público interesado en propuestas productivas y respetuosas del ambiente.

 

El pajonal para el sauce

La jornada está organizada conjuntamente entre la Estación Experimental Inta Delta y la Dirección Provincial de Islas. “Esto implica una mirada integradora. No se hablará sólo sobre aspectos técnicos, sino también sobre políticas posibles de implementación para el desarrollo de la zona, utilizando el sauce como una herramienta más”, señaló Teresa Cerrillo.

El 1° panel de la jornada está conformado por el Ministerio de Agroindustria de la Nación, por representantes de la provincia de Buenos Aires, por la Dirección Provincial de Islas y por el Inta. Se expondrá sobre la producción de sauce en relación al desarrollo territorial, no como un nicho productivo aislado”. Es también el panel encargado de exponer sobre instrumentos crediticios y estrategias políticas y responder las inquietudes infaltables al momento de comenzar a producir: cómo se financia. “Buscamos movilizar inquietudes para que la gente sepa cuáles son las posibilidades actuales y sepa hacia dónde se quiere ir”, recalcó Teresa.

El 80% de las islas es tierra baja, pajonal. Ese es el lugar ecológicamente adecuado para el sauce. “La primera sección es una zona privilegiada en la incidencia del agua, ya que la sudestada puede llegar como máximo a 72hs., así que, haciendo un buen manejo del agua, es muy rápido el movimiento. Esto hace que estas tierras sean aptas para la producción de maderas de calidad”.

¿Cómo es el manejo de la plantación de sauces para preservar las características del Delta? – “

En primer lugar, tener en cuenta dónde instalar cada especie, para modificar lo menos posible el ambiente. Para plantar hay que hacer obras básicas, no sólo para quitar agua, también para que ingrese. En la instalación de la plantación se requiere bajar la vegetación del pajonal, pero es sólo un aplastado. Después del primer año es interesante que tenga un sotobosque, ya que permite la existencia de una diversidad biológica mayor. Esta es la tendencia mundial actual, no se mantiene el pasto bajo una vez que la planta está bien instalada, por eso es importante seleccionar material genético de buen vigor inicial, así no necesitará tantas limpiezas el primer año. La idea es intervenir lo menos posible el lugar”.

Sauce y álamo, ¿compiten? – “No, se complementan. El sauce se adapta a las regiones bajas. El álamo, en cambio, si bien tiene necesidad de humedad, necesita mayor aireación en el suelo, por eso se acomoda mejor en el albardón, que naturalmente corresponde a un 20% de la superficie del Delta”.

Entonces, el productor de álamo puede agregar sauce – “Sí. En cualquier isla, topográficamente siempre hay zonas bajas. Aún haciendo endicamientos perimetrales, siempre hay zonas más deprimidas, donde la vegetación natural es el pajonal. Ése es el sitio para el sauce. Pero tenemos que ofrecerle al productor un sauce vendible y aplicable a usos sólidos, no sólo para pulpa para papel. Actualmente el 90% de la producción de sauce va al triturado. Nuestra propuesta es utilizar el material más grueso para aserrado”.

¿La producción forestal compite con el turismo? – “No, porque los frentes de los ríos son adecuados para desarrollos turístico y las partes más deprimidas se pueden utilizar para forestación. Lo importante es hacer un buen ordenamiento predial”.

 

Pensando en el productor

“La herramienta del conocimiento hay que ponerla al servicio de la gente”, exclamó Teresa, por eso se entusiasma con la jornada ya que concurrirán industriales interesados en la madera de sauce, pequeños emprendedores que quieren incorporar esta especie, herederos de quintas que están curioseando qué pueden hacer en sus tierras. “Hay muchos actores que tienen algo para aportar: cooperativas, diseñadores, comunicadores. Para quienes hacemos investigación, nuestra misión es incompleta si no llegamos a buen puerto y eso, tampoco lo podemos hacer solos”.

La zona del Delta Frontal de San Fernando tiene un excelente potencial para la producción de esta madera. “Allí todavía vive gente y tenemos que ayudarlos a que permanezcan en el lugar y puedan desarrollar una actividad rentable, sustentable y equitativa, es decir que sirva para toda la cadena productiva”, manifestó Teresa.

La forestación no está pasando por su mejor momento; hace décadas hubo 110 mil hectáreas plantadas, en la actualidad hay sólo 83 mil. “Nuestro objetivo es incrementar el área plantada teniendo en cuenta el medioambiente. Hay que empezar a trabajar con prontitud porque muchos isleños se han ido, por esto estamos tratando de acercarles las herramientas que tenemos. Organismos internacionales como la FAO tienen una mirada sobre el desarrollo de las forestaciones para beneficio de las personas que viven en el lugar, nosotros también”.

Quien esté interesado en el tema tiene una cita de honor el 23 de noviembre, a partir de las 8.30hs. en el Museo de la Reconquista (Av. Liniers 818, Tigre).

 

Teresa Cerrillo nació en la isla, por eso conoce muy bien las necesidades de los productores y cómo se debe cuidar el territorio. Su permanente recuerdo al lugar se ve plasmado en los nombres de los clones de sauce que ha seleccionado: Carapachay, Los Arroyos, Géminis, Lezama, Ibicui, Adronaes, Yaguareté.

 

Otro sauce que merece tenerse en cuenta es el mimbre. También sobre esto está investigando Teresa Cerrilo. “El mimbre puede formar parte de una cadena industrial y es bienestar para el isleño”, dijo la investigadora que el 3 de diciembre estará presente en una jornada sobre mimbre en el Club San Martín de San Fernando.