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Escrito por Mónica Carinchi   
Lunes, 05 de Septiembre de 2016 14:05

Un aporte para comprender el extractivismo urbano. De paso por Buenos Aires, Gustavo Petro expuso su experiencia durante su gobierno en Bogotá, capital de Colombia. Un entrelazado entre mitigación del cambio climático, superación de la segregación social y fortalecimiento de las políticas públicas.

 

En el marco de un seminario sobre extractivismo urbano, realizado en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, Gustavo Petro, ex alcalde de Bogotá, Colombia, estuvo visitando nuestro país. En la ocasión expuso sobre los 3 ejes de su gobierno: mitigación y adaptación al cambio climático; superación de la segregación social; fortalecimiento de las políticas públicas.

Como Buenos Aires, Bogotá es una ciudad con exceso de autos, por este motivo Petro apuntaló el transporte público, poniendo especial énfasis en que emitiese el menor dióxido de carbono posible. “Los colectivos se mueven por nafta, diésel o GNC”, dijo, “y emiten dióxido de carbono. En esta ciudad tienen subte, que va por abajo, siendo un sistema eléctrico que no produce dióxido de carbono (si la fuente de energía de esa electricidad es agua, tampoco produce dióxido de carbono). Entonces si se quiere mitigar el cambio climático, una política pública concreta debe poner el subte arriba de la calle”. Debemos recordar que, a finales del siglo 19, en Buenos Aires se instalaron tranvías que serían una buena solución para la actualidad, en lugar de gastar dinero en carriles exclusivos para colectivos como ha pasado en la Capital Federal y también en Vicente López, que en nada modifican el problema de la contaminación ambiental.

Siguiendo con este tema, expresó que “tener una ciudad limpia es un derecho, pero el neoliberalismo transforma los derechos en mercancía. Cuando la basura se entierra, se producen procesos químicos que emiten metano, un gas 20 veces más maligno que el dióxido de carbono. Es decir que les pagamos a los enterradores de basura para que nos maten”. Relacionado con esto, habló de los recicladores que tanto en Buenos Aires como en la capital de Colombia “son personas humildísimas, cuyo trabajo reduce el dióxido de carbono. Por lo tanto si se quiere mitigar el cambio climático, hay que apoyar el reciclaje y acabar con el enterramiento de la basura. Hay que darles ingresos a los recicladores y quitárselos a los grandes operadores de basura”. Al mismo tiempo, incorporar a los recicladores a un sistema de trabajo reconocido socialmente es una forma de superación de la segregación social.

Petro planteó que “emitir o dejar de emitir dióxido de carbono puede ser medido, por lo tanto es posible que surja una nueva unidad, no monetaria, para valorar las políticas públicas”.

Se debe tener en cuenta que si el dióxido de carbono pasa cierto límite, aumenta el calentamiento del planeta (ya está sucediendo), lo que puede llegar a un límite tal que produzca la muerte de la vida. “El capitalismo mata”, sintetizó Petro.

También el tema del ordenamiento territorial afecta a Bogotá. “A partir del neoliberalismo, la renta del suelo se maneja por un proceso premeditado de especulación inmobiliaria. Si se deja a esta especulación actuar libremente, la ciudad se empieza a depredar”. Y explicó esta especulación: “Los precios del suelo varían de acuerdo al riesgo climático: si una ciudad es inundable, el mercado sabe que el cambio climático provocará cada vez más lluvias, entonces el precio de esas tierras peligrosamente inundables, se vuelve barato. Los sectores de mayor capacidad se quedarán con las tierras más seguras y los de menor capacidad económica, con las zonas más peligrosas”. Fue taxativo en relación a este tema: “Si se quiere adaptar la ciudad al cambio climático, no se debe permitir la construcción donde hay riesgo climático; además todo proceso constructivo debe devolver espacio público blando para que absorba las lluvias cada vez más abundantes”.

Petro resaltó que “las políticas de mitigación del cambo climático atacan el corazón del capitalismo, ya que obligan a dar mayor peso al valor de uso e, incluso, está surgiendo un nuevo concepto: el valor de desuso, que está colocando al capitalismo en situación de inestabilidad. Entonces es posible que se arme una coalición de ciudadanías que generen un nuevo modelo a favor de la vida”.