Inicio Suplemento Sobremarea Una búsqueda por las músicas de los pueblos nómades
Una búsqueda por las músicas de los pueblos nómades PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Jueves, 28 de Julio de 2016 01:32

El tono profundo de María Bradley. Nacida en la isla y actual vecina de San Fernando, María Bradley es intérprete de música sefardí y gitana. Se ha presentado en el Museo de la Reconquista y en el Teatro Martinelli, donde se la podrá escuchar nuevamente en septiembre. Para estar informado de sus actuaciones, buscala por facebook

 

Asegura que no es lo mismo que digan “cantás lindo” a “me emocionaste”. Y justamente no es posible quedar indiferente ante el repertorio y la interpretación de María Bradley.

Comenzó cantando música pop y un día dijo basta! porque su corazón la llevaba hacia otras melodías. Eligió al director de Música Ficta, Rubén Soifer, para estudiar y, seguramente, advirtiendo la sensibilidad de la cantante, un día le dijo: “Tengo esta canción tradicional sefardí”. María la escuchó, lloró y se inició en la investigación de esa cultura, que la conmueve profundamente.

Su repertorio, entonces, se instaló en la música tradicional sefardí y, en los últimos tiempos, incorporó música gitana, en lengua romaní.

Si bien María tiene un proyecto solista, está acompañada por un grupo de músicos a los que bautizó Gitanos de Ciudad. “Cada uno de ellos hizo un aporte que hace que cada tema sea lo que yo buscaba”. Alejandro Pesaresi, que organiza el grupo, está tocando la bandurria; Pablo Chade es primera guitarra; Gustavo Aguilera, segunda guitarra; Esperanza Barcos toca el acordeón; Guillermo Goro hace la percusión.

De su primer disco, Canciones sobre el agua, dijo: “Fue mi carta de presentación. Hay música latinoamericana, por ejemplo de Violeta Para e Inti Illimani; por supuesto, también música sefardí y coplas españolas. Tiene una línea musical que conecta todos los temas”. Hermoso el título, claro, María nació en la isla. “Soy mujer de agua. Lo que soy me lo dio la isla, los colores, la contemplación, detenerme ante la naturaleza”.

Además de escuchar su disco, a María Bradley hay que verla en escena; la seguridad con que pisa el escenario, según ella, proviene de sus estudios de locución; la fuerza con que canta, se arraiga en su elección, que fue casi como encontrarse con un destino: “En la cultura sefardí encontré el tema de la integración. Todos los argentinos tenemos algo de migrantes, por eso a mí me moviliza tanto esta música. No me imagino cantando otra cosa”.

Ahora, incorporando música gitana y andaluza, completa un mosaico “de pueblos nómades, sufridos, expulsados, pero no dolientes, porque no se quedaron llorando. La última vez que canté el Himno Internacional Gitano, la gente entendió que hay mucho dolor en ese pueblo, pero al mismo tiempo siguen andando”. Gelem, gelem es un himno inspirado en la tragedia de los gitanos recluidos en los campos de concentración nazi; “gelem”, en lengua romaní, significa “andando”.

El 23 de julio, María se presentará en Ummus (Tren de la Costa, San Isidro) y el 3 de septiembre, en el Teatro Martinelli, donde además estará acompañada por el grupo de danza Mujerías.

Mientras se prepara para estas presentaciones, ya está realizando la pre-producción de su segundo disco.

Con una mirada franca y una voz cristalina, María nos regala una hermosa canción de la Violetita y así, entre clavelinas, manzanillas y violetas, se desliza nuestra emoción en espera del próximo encuentro.