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Un día dijeron ¡Basta! PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Jueves, 28 de Julio de 2016 01:10

Contaminación acumulativa en el barrio Ricardo Rojas. Por distintos sectores del barrio, grupos de vecinos han comenzado a movilizarse para evidenciar las causas de enfermedades que se están transformando en epidemias. Sin eco entre empleados y funcionarios municipales, por el momento han logrado apoyo del concejal Martín Giannella (FpV), del Suteba, de la Cátedra Libre de Ingeniería Hidráulica (UBA) y de la Asociación de Abogados Ambientalistas.

 

A pocos minutos del que suele llamarse Palacio Municipal, existen barrios con perfiles muy diferentes: casas humildes, pavimentos destruidos, ausencia de cloacas, barriales, arroyos contaminados, aire contaminado y ninguneo de los funcionarios municipales. Por esto, los vecinos del barrio Ricardo Rojas se tomaron el colectivo y se vinieron al Concejo Deliberante.

“Cuando llevamos nuestra propuesta al Concejo Deliberante, nos atendió la secretaria de Alejandra Nardi que nos dijo que la concejal está siempre muy ocupada. Nos preguntó si antes nos habíamos acercado a la delegación de Ricardo Rojas. Le explicamos que nosotros no somos los primeros en ocuparnos de este problema, ya lo hicieron otros vecinos que fueron a la delegación, les prometieron muchas cosas y las promesas nunca llegaron”, cuenta Raúl, que agrega: “Como nos dijo que la señora Nardi no tiene problema en pisar el barro, le dijimos que tendríamos mucho gusto en hablar con ella”. Por supuesto, intercambiaron números telefónicos con la promesa de que la concejal los llamaría, pero el tiempo pasó y “si te he visto, no me acuerdo”. Parece que el ninguneo es contagioso.

El problema de los vecinos del barrio Ricardo Rojas no puede esperar: al arroyo Darragueira, una herida abierta que supura contaminación, arrojan sus residuos múltiples fábricas, que degradan el agua, la tierra y también el aire, como la incineradora Pelco, provocando, en adultos y niños, erupciones en la piel, vómitos, problemas respiratorios, abortos espontáneos y cáncer.

 

Un olor indescriptible

Durante todo el verano, los vecinos estuvieron expuestos a un olor insoportable. “Nosotros tenemos una galería y no la podemos usar por el olor, no se puede hacer nada afuera”, explica Jonatan, que, harto de vivir encerrado, diseñó un volante y salió a juntar firmas.

Por supuesto, la contaminación no sólo afecta a los vecinos que viven frente al arroyo, sino a muchos otros que viven a varias cuadras de allí.

En el proceso de incineración, parte de los residuos no se queman y se liberan como vapores o pequeñas partículas, que pueden ser transportadas tanto por agua como por aire, desde la incineradora que les dio origen a puntos muy alejados.

El olor empieza a la noche y dura toda la madrugada. “Claro, total, ‘los vecinos están dormidos’, deben pensar”, supone Raúl que acompaña a Jonatan en esta causa.

Intentando una descripción de ese extraño olor, que, al penetrar por las vías respiratorias, causa ardor, Raúl dice: “Yo hago mantenimiento en casas y me ha tocado limpiar una pileta con ácido muriático, pero este olor no se compara. Yo conozco el olor a ácido, pero éste es un olor que no se puede explicar”.

Con el volante en mano, los vecinos llegaron a la escuela n° 55, que está en un recodo del Darragueira. “Ellos también sufren por el arroyo, porque, si empieza a llover cuando los chicos están en clases y el arroyo se desborda, cómo salen los chicos de ahí? Si uno se pone a caminar un poco, encuentra que cada uno tiene un problema por el arroyo”.

En la otra punta del arroyo Darragueira, se encuentra la empresa Pelco, incineradora de residuos industriales y patogénicos. Desde su instalación en esa zona, en 1993, ha sido clausurada por la OPDS, al menos, en 4 ocasiones; la última, hace un año.

En aquel momento se encontraron: 130 toneladas de cenizas de residuos incinerados, residuos sin tratar de más de 3 años de acumulación, residuos sin identificar cuyo origen se desconocía. (Datos tomados del blog El Tigre Verde, noticia publicada en página de OPDS 01/07/15).

“Vienen, la clausuran y, a la noche, sigue saliendo el humo”, dicen, con decepción y tristeza, los vecinos.

Desde hace tiempo, la incineración de residuos peligrosos está siendo cuestionada por la creciente evidencia científica que vincula sus emisiones con enfermedades como cáncer, defectos en el sistema inmunológico y nervioso, malformaciones congénitas.

“Hay chicos que tienen forúnculos por todos lados. Lo que pasa, es que uno piensa ‘es una enfermedad de mi hijo’, pero cuando se entera que hay otro y otro y otro, entonces se da cuenta de que esto es una epidemia por los problemas ambientales”.

Obviamente, cuando se tienen problemas de salud, los vecinos acuden a lo que tienen más cerca: la salita del barrio. También allí fueron Raúl y Jonatan a poner el volante.

 

Discurso y hechos

“La directora de la salita, Analía Cursi, nos dijo ‘nos comprometen, pero pegalo, yo esto, te lo doy vuelta en dos segundos’, porque, según ella, los problemas de salud que tiene la gente, son mentiras”, cuenta Raúl.

Como estos vecinos no son improvisados, Jonatan le retrucó a la médica: “No hay que ser erudito para saber que, si hay contaminación ambiental, hay problemas de salud”.

La epidemiología ambiental ha generado en los últimos 20 años un acervo considerable de conocimientos sobre la relación causal entre los contaminantes y riesgos específicos a la salud poblacional. (Hernández Ávila. Mauricio y ot. Salud Pública. Teoría y Práctica).

“Según la médica, nosotros queremos asustar a la gente, pero no es así, lo que nosotros queremos es informar y alertar”, explica Raúl.

Analía Cursi también los retó porque no fueron a ver al delegado municipal, don Walter Ríos; entonces, los vecinos le dejaron en claro: “Nosotros sabemos que en la delegación no hacen nada, ya estamos cansados porque no hacen nada”.

Nuestro compromiso es seguir transformando Tigre y escuchar siempre al vecino, fundamentalmente eso, nosotros, como servidores públicos, debemos tener la grandeza de saber escuchar a los vecinos, saber que, cuando nos equivocamos, tenemos que dar un paso para atrás y eso no significa avergonzarse, no significa perder poder político ni legitimidad, sino que significa entender y saber escuchar a los vecinos (declaración de Julio Zamora, intendente electo de Tigre, a este medio en octubre de 2015).

 

Obligados a mudarse

Aunque los empleados municipales de Ricardo Rojas quieran hacerse los distraídos, la ausencia de cloacas, un curso de agua altamente contaminado - varias empresas tiran allí sus residuos -, el aire contaminado por la presencia de la incineradora Pelco, generan una superposición de causas que afectan la salud de la población.

Durante el verano de 2015, Marisel, que vivía a dos cuadras de Pelco, debió internar a su hijo de 3 meses con un complicado cuadro de bronquiolitis. “Los primeros 5 días de internación estuvo con sonda nasogástrica, oxígeno en máscara y cánula, corticoides para rescatarlo de las crisis. El hospital de Tigre no tenía los reactivos para saber qué virus era. Por esto mandaron el análisis al hospital Gutiérrez”.

Al mes, volvieron a internarlo. “Nunca se le fue la tos, aún con tratamiento, seguía tosiendo”. Finalmente, por recomendación médica, se mudaron al otro lado de la autopista y “la mejoría fue automática”.

En Ricardo Rojas, muchos vecinos murieron de cáncer, “en mi cuadra, en este último tiempo, murieron 6”, cuenta Marisel, “Mi mamá y mi tía, que vive en el fondo de casa, tuvieron las dos abortos espontáneos”, otro de los padecimientos que se vive en la zona, además de gran cantidad de mujeres con cáncer de mamas.

La gran preocupación son los niños, ya que no se cuenta en la zona con atención pediátrica: “Acá, la guardia pediátrica no existe porque, cuando ponen el sello, dice ‘médico’, no son pediatras, entonces no saben cómo medicar a los chicos, no se quieren exponer y nos dicen que los llevemos a otro lado”, relata Marisel, a quien la experiencia de su hijo la llevó a recorrer el barrio, encontrándose con múltiples casos como el suyo; además de dolor y abandono, encontró a integrantes del Suteba que decidieron acompañarla en este camino.

Por otra parte, esta vecina ha trabajado en la villa Trapito, que está del otro lado del arroyo Darragueira: “Entrar ahí es de terror, uno sale llorando, los chicos tienen muchos problemas, algunos tienen en la piel agujeros que llegan al hueso”. Esto también es Tigre.

Las dioxinas (sustancias altamente tóxicas emitidas por los incineradores de residuos) son causantes de: malformaciones congénitas, desarrollo anormal del feto, alteraciones del sistema inmunológico y hormonal, desórdenes de comportamiento, retraso en el desarrollo, cáncer. La Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, dependiente de la OMS, las ha clasificado como cancerígeno humano cierto.

Construyendo escenarios

Dado que el art. 28 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece que “los habitantes de la provincia tienen el derecho a gozar de un ambiente sano y el deber de conservarlo y protegerlo en su provecho y en el de las generaciones futuras” y ya que los servidores públicos oficialistas los tratan de mentirosos y ningunean, los vecinos se acercaron al concejal del FpV, Martín Giannella, para ponerlo en conocimiento del problema ambiental/sanitario.

“El día que Martín vino al barrio, hubo empleados municipales de punta a punta del arroyo, limpiando. A las 7 en punto ya estaban los tractorcitos, juntando papelito por papelito. Pintaron los lomos de burro, taparon un bache que hacía un montón que estaba. Un empleado me dijo que iba a venir el intendente, por eso el delegado los mandó a limpiar todo. Qué raro, acá nunca se interesaron por la limpieza”, informa, risueño, Jonatan.

Con un escenario ad hoc, el concejal Giannella se reunió con los vecinos. “El arroyo atraviesa muchos barrios y todos tenemos el mismo problema”, le dijeron.

La incineración no resuelve el problema de las sustancias tóxicas presentes en los residuos, únicamente las transforma. En Tigre existen 8 incineradores.

Los habitantes del barrio Ricardo Rojas y también los de más allá, saben que tienen la guadaña de la contaminación ambiental sobre sus cabezas. También saben que tienen “la fuerza de la verdad y la fuerza de los vecinos”.

 

Foto: Volante que circuló entre los vecinos de Ricardo Rojas