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Escrito por Mónica Carinchi   
Jueves, 28 de Julio de 2016 01:01

Museo de la Basura. Una propuesta didáctica generada en la Asociación Civil Abuela Naturaleza, institución que se dedica a la investigación y reutilización de residuos sólidos urbanos. La 3era. semana de cada mes, Mariano Canedo guía las visitas, que se pueden concertar a través del mail Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla o al 4489-3402.

 

“De la basura que genera una persona por día, la mitad es materia orgánica, el 30% es basura, 20% es reciclable. Si hay que trabajar con la bolsa completa, ¿cuánto trabajo hay que poner para separar el reciclable? En estas condiciones, además, es muy poco lo que se puede recuperar, porque el papel se ensució, las cosas chiquitas de plástico se perdieron. Por eso es muy importante separar en origen”, va explicando Mariano Canedo durante la recorrida por el Museo de la Basura, que funciona en Cnel. Saavedra 654, Morón.

No es como el museo de Curitiba, donde todo está desordenado; tampoco es como el de Nueva York, donde simplemente se exponen - de manera ordenada - cuadros encontrados en la basura. En este museo hay una propuesta didáctica: se aprecia la historia de los residuos a lo largo de la humanidad, se reflexiona sobre la basura y su relación con el ser humano, se aprende a transformar materiales. Incluso, Mariano Canedo, su coordinador, ya está pensando en armar un espacio sobre género: “A la mujer se la puede ver como un objeto y también puede ir a la basura”.

Como corresponde, todo está hecho de material reciclado; dado que funciona dentro de la Asociación Civil Abuela Naturaleza, su perímetro está armado con paneles que se usan en los pisos de los aviones para hacerlos más mullidos. Es así que, la tercera semana de cada mes, los paneles se instalan para contener una muestra que puede sorprender y, también, conmover.

“Tenemos un espacio de transmisión y almacenamiento de sonido; otro sobre la telefonía; uno especialmente dedicado a un cartonero, donde es posible apreciar cómo se puede convertir en un empresario si recibe compañía institucional; los niños y la basura; la diversidad de los materiales reciclados y más”.

Asimismo, como Abuela Naturaleza es un centro de experimentación y producción a partir de materiales reciclables, están expuestos los productos que realizan: individuales, paneras, bolsos, bijou, separadores, almohadones, vasos, lámparas.

La Asociación trabaja con el concepto de revalorización de materiales. “Un kilo de plástico vale $4 y un producto de ese mismo plástico, que puede pesar 300 gramos, puede valer 50 o 100 pesos. Para nosotros, hablar de persona de bajos recursos es decir bajos recursos de capacitación, de conocimiento, porque hay muchos recursos para producir. Se puede hacer la recolección y venta por kilo, pero también se puede procesar el material para obtener un nuevo recurso. Ahí se pone capacitación, creación y esto hace que la persona se sienta diferente”, afirmó Mariano.

 

Mirando al futuro

Abuela Naturaleza tiene el lema de las 3V: valorizar los materiales reciclables; valorizar los vínculos territoriales; valorizar el trabajo digno.

Desde hace años establecieron convenios con la UBA y con la Universidad de La Matanza; profesorados de la zona participan de un espacio integral de arte para niños de un barrio desfavorecido. “El centro de contención nocturno para hijos de cartoneros - con el que se inició Abuela Naturaleza - se transformó en un espacio de arte, que funciona en una biblioteca, y trabaja en red con otras instituciones”.

El trabajo con los cartoneros del lugar, organizados en la cooperativa NuevaMente, y con la Municipalidad de Morón ha generado que “los vecinos estén muy involucrados con la recuperación de residuos”. La anécdota que refirió Mariano así lo demuestra: “Una señora me contó que se había peleado con su marido porque se habían ido de vacaciones a Mar del Plata y ella se trajo una valija llena de reciclables”. Efectivamente, la experiencia nos dice que, una vez que se toma conciencia sobre el daño ambiental producido por el enterramiento de la basura, ya no se puede seguir con el hábito de tirar todo en la famosa bolsita de la basura.

Actualmente, en Argentina hay un millón de niños que viven de los basurales. Para hacer un poco más digno el trabajo de los cartoneros, Mariano aconsejó: “Por la puerta de nuestra casa, pasa algún cartonero. Simplemente hay que preguntarle qué junta, se lo separamos y lo dejamos en la puerta”.

Pasar de cartonero a cooperativista es un sueño de muchos que todavía no tiene el apoyo institucional suficiente y necesario. “Es imprescindible que este tipo de procesos tenga un acompañamiento municipal porque todavía no son rentables, sobre todo si la cooperativa no es dueña de su planta”. Se debe tener en cuenta que, en muchos casos, el material que se transporta vale menos que el gasto en logística. “Hay que entender que la inversión municipal es, fundamentalmente, para el futuro”. Agregamos que la inversión municipal es para la vida digna de los recolectores/clasificadores de residuos y para la salud de todos los ciudadanos. De esto pueden hablar todos los vecinos que viven cerca de la planta Norte III del Ceamse.

Mientras que hay un montón de ciudadanos ocupados en la búsqueda de soluciones para la reutilización o reciclado de los residuos que genera la sociedad de consumo, no se ve aún la misma predisposición ni en los decisores políticos ni en el complejo industrial mundial que sigue generando productos con fecha de vencimiento programada.

 

Para saber más sobre el tema de la basura, te recomendamos estos documentales: www.youtube.com/watch?v=HLdAhwL5zYw

https://www.youtube.com/watch?v=24CM4g8V6w8