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Hay esperanzas para proteger al ciervo de los pantanos PDF Imprimir Correo
Escrito por Actualidad   
Sábado, 25 de Junio de 2016 02:53

Proyecto Pantano. A 40 kilómetros del Obelisco, el ciervo autóctono más grande de Sudamérica y uno de los tres “ciervos anfibios” del planeta afronta la extinción sin que los porteños y bonaerenses se hayan enterado siquiera de su vecindad.

Se trata del ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus para la ciencia). Su distribución se redujo drásticamente en las últimas décadas a causa de la caza furtiva y la modificación de su hábitat. Por tal razón, se lo considera hoy una especie “vulnerable” a nivel global.

La situación se agrava en el Bajo Delta o Delta Inferior, donde reside su población más austral y la más singular desde el punto de vista genético. A fines de los 90 quedaban menos de 500 ejemplares en toda la región. Ante este acuciante escenario se iniciaron acciones para conservar la especie, que incluyeron protección legal, la creación de áreas naturales protegidas –como la Reserva de Biosfera Delta del Paraná –, un mayor control de la caza furtiva y campañas de concientización entre los pobladores isleños. Todo eso no bastó.

Afortunadamente, el ciervo de los pantanos demostró una inesperada capacidad para adaptarse al cambio más drástico operado en el Delta: las profundas transformaciones que impuso la expansión del cultivo comercial de sauces y álamos – motor de la economía local – en los ambientes naturales de la región. Esta circunstancia, coinciden los expertos, hace que el futuro del ciervo dependa de que logremos integrar el manejo forestal a la estrategia de conservación de la especie, generando prácticas de producción compatibles con el mantenimiento de la biodiversidad.

Para hacer frente a este desafío, un grupo de investigadores del CONICET, el INTA, la Universidad de California, la Fundación Temaiken, otras ONGs ambientalistas, productores y empresas forestales, veterinarios y guardaparques, elaboraron y pusieron en marcha un ambicioso proyecto de investigación, que sentará las bases de un plan de conservación para la especie en el Delta del Paraná: el PROYECTO PANTANO.

“Nos proponemos investigar la distribución y la abundancia actual del ciervo en todo el Bajo Delta; su ecología espacial (áreas de vida, movimientos a escala fina, preferencias de hábitat); la genética poblacional (grado de aislamiento entre subpoblaciones, barreras al flujo génico); la ecología nutricional (dieta, selección de forraje, impacto sobre las especies con valor comercial) y los principales factores que afectan su supervivencia en el área (enfermedades, causas de mortalidad)”, explican los investigadores.

La información obtenida permitirá planificar el desarrollo sostenible del territorio, establecer protocolos forestales compatibles con la conservación de la especie, definir corredores de dispersión, guiar actividades de restauración de la vegetación, monitorear tendencias poblacionales y diseñar una efectiva estrategia de conservación para la población más austral y singular del ciervo de los pantanos.

Continuaremos en la próxima edición.

 

Foto: Natalia Fracassi

 

Es el ciervo autóctono más grande de Sudamérica y uno de los tres “ciervos anfibios” del planeta, junto al ciervo acuático  chino – que a falta de astas ostenta colmillos – y el barasingha de la India y Nepal. Supera los 100 kilos y alcanza en la cruz una altura de 1,20 m., a lo que debemos sumar en los machos hasta 60 cm. y pico de astas.

 

La ciencia lo llama Blastocerus dichotomus y los guaraníes, con inapelable lógica, guasú pucú (ciervo grande o alto). Las pezuñas, unidas por una membrana, se abren cuando pisa para brindarle una superficie de sustentación a prueba de terrenos cenagosos. Las patas – verdaderos zancos – le permiten tanto vadear sin esfuerzo como otear por encima de la vegetación palustre. Y, según parece, el negro pelaje que cubre la mitad inferior de sus extremidades rechaza a las voraces palometas. Resulta además, un nadador de largo aliento. Así dotado logró colonizar lagunas, esteros, pajonales inundables y selvas ribereñas desde la Pampa hasta el Amazonas.