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La fragilidad de la vida en foco PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Martes, 22 de Marzo de 2016 16:13

Naturaleza y cordialidad en la cuenca del río Cangrejal. En Honduras, un programa de educación ambiental y fotografía permitió que la vida de muchos niños que habitan la cuenca del río Cangrejal, cambiara. Después de 10 años, los jóvenes capacitados por la ONG Guaruma han generado un emprendimiento comunitario de guías de montaña. Turismo sostenible para cuidar la naturaleza y mejorar la calidad de vida de la pequeña comunidad.

 

Cuando conocemos un país únicamente a través de los medios de difusión masiva, quedamos atrapados por las peores ntooticias. Eso pasa, por ejemplo, con Honduras; nos enteramos en 1998 que el huracán Mitch devastó parte del país y en 2009 que fue destituido el presidente Manuel Zelaya. Pero Honduras, como todos los países del mundo, se sustenta sobre una base de mujeres y hombres que apuestan diariamente por un mundo mejor.

 

Mucho más que una foto

El río Cangrejal atraviesa la zona norte de Honduras, por el departamento de Atlántida, desembocando en el mar Caribe. Rodeado por dos parques nacionales, el Pico Bonito y Nombre de Dios, este río, que en ciertos tramos alcanza considerable anchura y, en otros, queda encajonado por voluminosas piedras, forma parte de un ecosistema de bosque tropical lluvioso junto con arroyos, cascadas, quebradas y una exuberante flora y fauna.

Sobre la cuenca del Cangrejal hay 22 comunidades, una de ellas es Las Mangas, a donde un día del año 2000 llegó Nancy McGirr. Fotógrafa profesional, donde pone el ojo, pone una intención. Por eso, con su experiencia de Fotokids - desarrollada en Guatemala - Nancy se propuso iniciar un programa de educación basado en la fotografía y la conciencia ambiental; ella está segura de que, tomando fotos, los niños pueden captar el valor de la naturaleza y aprender a cuidarla.

“A todos nos gustaba andar con una cámara tomando fotos a lo que fuera”, dijo Deyry Domínguez, una joven habitante de Las Mangas que transitó todo el proceso de formación en la ONG que tomó el nombre de Guaruma.

“Antes de que Guaruma comenzara con su trabajo, la zona estaba bastante depredada. Los niños perseguían a las aves, ahora ya no, saben que las aves son importantes. Nosotros no cortamos árboles porque los turistas vienen a buscar eso. Nuestra riqueza es la naturaleza”, reconoció Deyry.

Guaruma capacitó a los niños en inglés y computación y los formó como promotores ambientales. Ellos, a su vez, lograron la transformación de la comunidad: “Todos ahora tienen conciencia del cuidado del ambiente. Nosotros ganamos el 1° lugar de Atlántida como la comunidad más limpia”. Efectivamente, la limpieza y los carteles promoviendo el cuidado del pueblo son la característica de Las Mangas.

Otro logro de la ONG fue la participación de los niños en concursos fotográficos internacionales. Fue así que Orlin Murillo ganó, en Estados Unidos, un segundo puesto. “Ganó una cámara profesional. Venía contento con su cámara”.

La edición de almanaques con fotos tomadas por los niños fue un recurso para el sostenimiento de las acciones institucionales. De esta manera la naturaleza capturada con el virtuosismo de un profesional ayuda a reflexionar sobre la belleza de la vida y su fragilidad.

Ya crecidos, los jóvenes pusieron en práctica los conocimientos adquiridos en un emprendimiento comunitario, que evitó que muchos partieran hacia las ciudades más cercanas. Cangrejal Tours es una alternativa de empleo que no sólo mejora su calidad de vida, promueve también el turismo responsable y sostenible, enfocado en la conservación de la flora y la fauna. Los guías de montaña acompañan en los senderos por ellos creados: El Bejuco, La Relumbrosa, y van explicando, por ejemplo, que el guarumo es un árbol que da flores amarillas que son las preferidas del tucán y que las oropéndolas hacen sus nidos sobre el indio desnudo porque este árbol tiene la característica de descascararse permanentemente y esto evita que las culebras suban hasta los nidos de esas hermosas aves.

Mientras se asciende por la montaña, además de la impactante vegetación, es posible ver ardillas, monos y muchísimos pájaros.

Uno de los encantos principales son las aguas cristalinas del río Cangrejal, que va formando pozos donde uno se puede refrescar; también se hace kayaking y, cuando hay suficiente agua, rafting. “Ahorita está con poca agua porque en la temporada de lluvia, no llovió”, explicó Deyry. Todos los lugares que uno visita sufren alguna consecuencia del cambio climático.

Dado que la intención es que otros niños se capaciten, parte de lo que gana Cangrejal Tours retorna a la comunidad en programas educativos. Por otro lado, siete familias de la zona se vieron favorecidas - después del Mitch - por la ayuda internacional para construir un complejo de cabañas que complementa la tarea comunitaria de Cangrejal Tours. En Cabañas del Bosque, Deyry atiende con esmero y cordialidad, otra característica típica de la gente del río Cangrejal.

 

Foto: Deyry Domínguez en Cabañas del Bosque