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Escrito por Martín Nunziata   
Martes, 09 de Febrero de 2016 15:19

Cuando leas esta nota, habrán pasado las elecciones y con ellas las campañas y las promesas. Sin embargo, continuarán los cortes de luz, la falta de ambulancias, la lejanía del hospital, el costo excesivo de la lancha colectiva, el mal servicio telefónico, el turismo no sustentable, los operadores turísticos destructivos que con sus olas erosionan las costas, rompen amarras y embarcaciones y llenan el Delta de ruido con sus escapes. Las lanchas remises que sin código alguno de navegación circulan a gran velocidad tocando estridentemente sus bocinas sin motivo alguno arruinando la tranquilidad y poniendo en riesgo a embarcaciones menores y terceros. En general, las embarcaciones de turismo no respetan los riesgos que significa navegar haciendo grandes olas cuando el agua está alta o baja. Las explicaciones propaladas con amplificadores y la música de sus embarcaciones se escuchan a casi 1 kilómetro. ¿Para qué se inventaron los audífonos?

Cuidamos a nuestro cargo el paisaje del que ellos viven, nos alteran y destruyen, llevándose los beneficios de la explotación del recurso turístico dejándonos a nosotros los costos.

Las amarras públicas del Río Tigre y Reconquista son un rompedero de embarcaciones en las que pagás para que te destruyan. No estamos en los planes de concesión de agua potable para que la red de AYSA llegue a la isla, aún cuando el agua cruda se extrae del Delta para que una vez potabilizada en Dique Luján se distribuya inicialmente por los barrios privados que son los últimos que llegaron a Tigre. Ah! y la planta es de AYSA, es decir: del Estado Nacional, que financia esa obra a un costo de 3.000 millones de pesos. A nosotros nos queda seguir utilizando el agua del río, contaminado por el río Reconquista (Río Tigre + Río Reconquista Chico + Canal Aliviador). Vergüenza municipal, provincial y nacional, una obra de saneamiento siempre prometida y nunca cumplida, salvo la segunda parte de la palabra: miento. Desde la dictadura hasta estos tiempos –con todos los gobiernos democráticos que pasaron por el medio – lejos de resolver la recuperación del Río Reconquista, expandieron la contaminación hacia el Delta como nunca antes.

Por los ríos Carapachay, Sarmiento y otros, los fines de semana circulan más de 100 embarcaciones por hora, unas 1000 por día, sin normativa alguna que se cumpla de control de respeto al prójimo en materia de seguridad en la navegación, de velocidad, ruidos y contaminación. ¿Qué hace la Prefectura? ¿Y la Unidad Ejecutora de Manejo? Jamás se vio al Municipio aplicar normas de control para la preservación del Delta y la calidad de vida de sus habitantes. ¡Es un verdadero VIVA la PEPA! Se promueve el turismo sin un Plan de Contingencia.

Podría llenar varias páginas con las que coincidirías y que te hacen sentir seguramente un Kelper, un poblador que por isleño, sos de 2ª; y que lo poco que hay institucionalmente, no te representa.

Ahora bien: Si te sucede que te identificás con todo o algunas de las cuestiones planteadas: ¿SABÉS QUÉ? La contracara de los incumplimientos de funcionarios y representantes, la falta de atención de los decisores (y dejo para vos cualquier calificativo que se te ocurra de ellos) es la ausencia de la participación ciudadana. Hoy y desde siempre, las políticas que rigen en todo el Delta las determinan funcionarios o emprendedores que NO viven en la isla, por lo tanto, no conocen ni pueden interpretar nuestras necesidades basadas fundamentalmente en que este territorio tiene una relación con el agua que ellos no tienen. Es esta relación con el agua la que define nuestra identidad y nuestras políticas muy diferentes a las continentales.

La “sustentabilidad” – palabra muy bastardeada - hoy le da “sustento económico” a operadores de todo tipo a los que sólo les interesa vivir “del” Delta. A quienes nos interesa vivir “en” el Delta, nos importa que se preserve tanto la Naturaleza como las condiciones de vida, respetando además, la identidad isleña.

Desde siempre y ahora no es la excepción, los intendentes han actuado respecto de esta geografía desconocida y no habitada por ellos, como “patrones de estancia”. Han puesto a su antojo algún capataz donde nosotros, los isleños, somos los puesteros.

Vivo enamorado de este lugar hace casi 40 años, y compruebo que desde 1978 hasta estos días, hemos sido tratados del  mismo modo, con la misma desconsideración. En esto, siempre han coincidido. Falta que coincidamos ahora los isleños y a eso apunta mi nota una vez más – y quizás por última - porque al fin y al cabo debo respetar las decisiones personales. Pero advierto que, aunque hemos logrado frenar todos los intentos de continentalizar las islas con puentes y autovías sobre el Delta, ellos, los inversores, desarrolladores, especuladores de toda laya, están esperando la oportunidad para llenar el Delta de Barrios Privados y “Colonys Parks”.

Tigre Continental ya está ocupado en un 50% por Barrios Privados. La exclusión y los perjuicios están a la vista. Y ya sabés: vos, yo, y casi todos los que no vayamos a cortarles el pasto, a limpiar y pintar sus casas, a servirles la mesa, etc., tendremos que ir pensando en emigrar, pues nos van a desalojar del territorio que tanto amamos y que elegimos por cómo es y no por lo que harán de él.

La expulsión es muy sencilla: se cambia el target, se elevan los costos y ni vos ni yo podemos soportar el nivel de gastos. Ellos sí van a lograr traer el agua potable, la fibra óptica, la electricidad que no se corte, etc. Esto ya está pasando. No estoy inventando nada. Entonces, ya fuera de toda suspicacia, antes de que te preguntes: “¿y éste, en qué andará?” podrías también preguntar en un largo listado: “¿Qué pasó con?” ¿Qué hacen con la tasa de embarque? ¿No era para el dragado de todos los ríos? ¿Por qué está parada la draga hace muchos meses en el Carapachay? ¿Y la inauguración de la Universidad del Delta? ¿Y la nueva Ordenanza de Construcción consensuada? etc., etc., etc. Yo te pregunto: ¿No será el momento de unirnos?

Ya para cuando estés leyendo y procesando la nota, habrá asumido o estará asumiendo el nuevo presidente, los gobernadores, intendentes, senadores, diputados y concejales. Lo que seguirá, serán todos los problemas que te mencioné y los que no te mencioné. Y la historia se repetirá, salvo que un conjunto de isleños con ideas claras, con “masa crítica” y sin afán de protagonismo personal, nos reunamos por aquello tan remanido como vigente: “La Unión Hace la Fuerza”.

Entonces, agendá, pegalo en la heladera: con mucho, pero con mucho tiempo, para después de las elecciones, después de las fiestas de fin de año, después de las vacaciones, y finalmente después del comienzo de las clases, y separado de algún fin de semana largo, si te quedan tiempo y ganas, nos encontramos - llevando mate, bizcochos y buena disposición - para cambiar pacíficamente algunas ideas en la Estación Fluvial de Tigre, el sábado 9 de abril de 2016 a las 15 hs. Si llueve se pasa para el sábado 16 de abril. Habrá alguien con un cartel que dirá: “SÓLO POR el DELTA”. Allí y entonces, será la cita.

Felices fiestas para todas y todos. El mejor año nuevo está en nosotros. Mientras tanto, vermouth con papas fritas y good show.

Martín Nunziata

DNI: 4.618.920

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