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Los humedales son nuestros y tenemos que defenderlos PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Lunes, 19 de Octubre de 2015 01:03

1° Foro de Inundados. Convocados por la Asamblea de Inundados de Tigre, agrupaciones de distintas localidades se hicieron presentes para compartir su experiencia y proponer nuevas acciones. Reclamaron participación social en las decisiones del Estado. El bien privado no puede estar ni por encima del bien público ni por encima de los derechos de la naturaleza. Diferencias entre recurso natural y bien común. Suspensión definitiva de todos los emprendimientos sobre humedales que deben ser preservados para nosotros y las generaciones futuras. Un fallo a favor de los ciudadanos de a pie: fueron frenadas las obras de Amarras de Gualeguaychú. Los barrios privados son una nueva forma de invasión. La destrucción de los humedales incumbe a todos.

 

El domingo 27 de septiembre se realizó en la estación de Tigre, el 1° Foro de Inundados, organizado por la Asamblea de Inundados de Tigre.

Hasta el lugar llegaron representantes de agrupaciones ambientalistas, tanto de la zona norte como de la zona sur de la provincia de Buenos Aires.

La primera mesa - Situación de las tierras y humedales - estuvo integrada por Martín Nunziata (Asamblea Delta y Río de la Plata); un representante de la Asociación Civil Vecinos del Humedal (Los Cardales); Patricia Pintos, geógrafa; Valentín Palma Callamullo (Movimiento en Defensa de la Pacha).

La segunda mesa - Inundaciones y megaemprendimientos inmobiliarios - contó con la presencia de una representante de Amigos de la Tierra; una representante de la Asamblea en Defensa del Humedal (Escobar); un representante de la Asamblea de Inundados de La Plata y un representante local por la Asamblea de Vecinos Inundados de Tigre.

 

Adaptarse a la geografía

El ambientalista Martín Nunziata comenzó su exposición diciendo: “Acá podemos dar cátedra sobre lo que no se debe hacer”.

Justamente lo que se hizo – mal – fue ocupar las planicies de inundación del río Luján, generando un desastre ecológico difícil de reparar. “Las planicies de inundación fueron modificadas a tal punto que han dejado de cumplir funciones fundamentales: regulación de mareas, retención de agua, recarga de acuíferos. Además, estas planicies están sobre el mayor suministro de agua dulce del que dispone Buenos Aires”.

Aseveró que llueve más por el cambio climático, en consecuencia “hay que alojar más agua, por lo tanto restar espacios que son reservorios naturales es una gran falla” y sentenció: “Esto no se soluciona con obras costosísimas”.

Recordó, además, que al relleno de los valles de inundación se suma otro problema: el agua contaminada de agrotóxicos que llega a la cuenca baja del río Luján. “Hay una ley que prohíbe construir sobre tierras inundables. Pero se puede vivir en zonas inundables, porque a los isleños nunca los tienen que evacuar. En este caso el hombre se adaptó a la geografía, elevando la altura de las viviendas”, sostuvo y destacó el concepto de “adaptación”.

Propuso: participación social que verifique que se hagan las evaluaciones de impacto ambiental en cualquier obra, incluso las generadas por el Estado; y prestar atención al principio precautorio, que es la obligación de suspender o cancelar actividades que amenacen el medioambiente.

 

Parar las obras ya!

Venido de Los Cardales, Jorge, el representante de Vecinos del Humedal, aclaró que esta agrupación se conformó para defender un paisaje: “Esto tiene que ver con la identidad de un lugar, con una forma de vida. El paisaje es nuestro patrimonio y tenemos que defenderlo”.

Comenzaron a movilizarse cuando, en los medios locales, empezaron a difundir la construcción de un megaemprendimiento sobre la margen del río Luján, del lado de Campana, en espejo con la ya existente sobre la margen de Pilar. A partir de ese momento surgieron preguntas: ¿quién define el desarrollo de un pueblo? ¿el mercado? ¿los emprendedores? ¿las necesidades y deseos de la gente?

“Trabajamos con los concejales, generamos revuelo entre la población, explicando que ese emprendimiento es un falso desarrollo. Estuvimos en los medios, en eventos, en la calle. Llegamos a reunir 2000 firmas en un pueblo que tiene 5000 habitantes. Esto impactó entre los funcionarios”, contó Jorge.

El trabajo persistente de Vecinos del Humedal finalmente logró que el Concejo Deliberante de Campana, en sesión del 27 de agosto, declarara no urbanizable el sector del valle de inundación del río Luján bajo su injerencia. Asimismo, los concejales aprobaron una resolución que “pide a la autoridad del agua de la provincia de Buenos Aires, a la Dirección de Hidráulica del Ministerio de Infraestructura y a la OPDS que no den más autorizaciones para construir en los humedales y, si hubiera algo que esté a punto de autorizarse, que vayan para atrás”.

Jorge hizo especial hincapié en la mencionada resolución, pues “el río no entiende de límites”, por lo tanto buscan extender esta ordenanza a los Municipios vecinos y pedir que se paren las obras ya!

Finalizando, este vecino de Los Cardales recordó que la ley de medioambiente habla de remediación: “Cuando se comete un daño ambiental, es obligación remediarlo, entonces habría que empezar a quitar relleno; además se habla de relocalizar a los sectores humildes, ¿por qué no relocalizar a los ricos?”. Mencionó también que “en la ley de emergencia hídrica de Buenos Aires aparece la palabra ‘expropiación’, no hay que temerle a esta palabra porque el bien privado no puede estar ni por encima del bien público ni por encima de los derechos de la naturaleza”.

 

Para nosotros y las generaciones venideras

Por su parte, la Lic. Patricia Pintos (coautora del libro La privatopía sacrílega. Efectos del urbanismo privado en humedales de la cuenca baja del río Luján) especificó que actualmente existen 66 urbanizaciones cerradas que ocupan 9200 hectáreas de humedales. “Estas áreas tienen riquezas y particularidades que bien valen ser preservadas, no sólo para nosotros sino para las generaciones venideras”. Sin embargo, el desatino que implica rellenar esas tierras y colocar millones de toneladas de cemento, fue posible, pues “hay una clara connivencia entre el sector privado y la máquina realizadora del Estado”.

La especialista señaló que existen dos leyes provinciales que prohíben construir sobre estos frágiles ecosistemas, y que, con artilugios, han vulnerado. “Pudieron construir porque rellenaron, pero la ley habla de cotas naturales, no de una cota alcanzada artificialmente”.

Para poner un poco de cordura a tanto descalabro, Patricia Pintos destacó el fallo del Juez en 1° Instancia, Dr. Marcelo José Arnolfi, que “ordenó frenar las obras de Amarras de Gualeguaychú, pidiendo la recomposición de las condiciones naturales en un plazo de 60 días. Es un fallo ejemplar, que, además, hizo responsable solidario al Municipio de General Belgrano” (donde se pretendía realizar el emprendimiento).

 

Una nueva invasión

Esta primera mesa finalizó con la palabra de Valentín Palma Callamullo: “Nosotros defendemos los sitios ancestrales donde descansan los primeros pobladores de este territorio”, dijo el joven, representante del Movimiento en Defensa de la Pacha, que custodia el sitio sagrado de Punta Querandí, asediado por las garras de los emprendedores inmobiliarios.

Demostrando el malestar que los barrios cerrados provocan en los pobladores preexistentes, expresó: “Esto también es una invasión, como hace 500 años, ya no con armas, sino con maletines para moldear el accionar de los políticos”. Por este motivo reclamó la unión de todas las agrupaciones ambientalistas para “interpelar a los funcionarios, tanto de manera política como jurídica y así ganarles con sus propias armas”.

Con énfasis, Valentín concluyó: “A los funcionarios no los elegimos para que nos gobiernen, sino para que nos representen, por eso tenemos que marcarles la cancha, recordándoles que deben actuar en función de las mayorías”.

 

Bien común

La primera expositora de la 2° mesa fue Tania, representante de Amigos de la Tierra. Partió de establecer la diferencia entre recurso natural y bien común. “Esta categoría se discute hace poco tiempo. Un bien común es algo que es de  todos, no es algo meramente económico, por esto no se habla de ‘recurso’. Los humedales son un bien común. La propuesta, entonces, es dejar de hablar de recursos naturales para instalar el concepto de bien común”.

Continuó luego hablando del acaparamiento de bienes comunes, en este caso, el acaparamiento de los humedales por parte de los desarrolladores de barrios privados, que han arrasado con los servicios medioambientales y culturales que brindan esos ecosistemas.

No importa su extensión, cualquier barrio privado impacta sobre el ambiente y sobre las poblaciones preexistentes, por lo tanto “hay que defender los humedales de los barrios privados y de cualquier otra amenaza”, concluyó.

 

Los patas secas

Desde Escobar llegó Nieves, representante de la Asamblea en Defensa del Humedal. Esta agrupación se formó a partir de las inundaciones del año pasado; en diciembre presentaron un proyecto en el CD de Escobar para prohibir los barrios privados. “Hicimos una gran movilización que posicionó en la calle la problemática. Logramos que distintos bloques presenten proyectos de ordenanzas porque los arrinconamos”.

La movida de los vecinos autoconvocados por justas preocupaciones parece que no llegó ni a la lucidez ni a la sensibilidad de uno de los concejales que les dijo “ustedes no tienen pinta de inundarse”. La respuesta de los vecinos en asamblea fue rotunda: “Éste es un problema que nos atañe a todos. Los que tenemos las patas secas también tenemos que dar la lucha”.

Nieves profundizó el tema: “No es sólo el problema de los inundados, sino el modelo de desarrollo urbano que se está planteando, que trae como consecuencia, entre otras cosas, un gran déficit habitacional”.

 

Más participación popular

Después de la terrible inundación ocurrida en La Plata en 2013, también allí los vecinos decidieron organizarse, porque “los que tenían que resolver nuestros problemas, no lo hicieron”, explicó el integrante de la Asamblea de Vecinos Inundados de La Plata.

“A dos años de los hechos, las obras aún no fueron terminadas. Pero las obras no pueden ser definidas desde un escritorio, los vecinos tenemos que participar en esas decisiones”.

Como tuvieron que recorrer muchísimas oficinas, pudieron percibir que “el Ministerio de Infraestructura de la provincia está devastado, por eso terminan haciendo las obras empresas privadas”. Al mismo tiempo, estas recorridas les permitieron articular con trabajadores de los distintos ministerios, que también pueden ser perjudicados.

El reclamo fundamental de esta agrupación es la participación de los vecinos en la decisión de las obras así como en un plan de contingencia.

 

Atento al agua

Como cierre de la mesa y de la actividad toda, se escuchó a Matías, de la Asamblea de Vecinos Inundados de Tigre.

En este caso, Matías destacó que “Tigre es mucho más que su sector turístico, Tigre son muchos barrios populares que se inundan cuando caen dos gotas de agua”.

Después de señalar el dolor que produce tener que vivir atento porque nunca se sabe cuándo puede sorprender el agua, Matías abogó por luchar para que la lógica de la exclusión no se siga reproduciendo.

Durante toda la jornada, vecinos y visitantes se acercaron a los organizadores en busca de información. Muchos se detenían en las fotografías, tomadas desde el cielo, del río Luján, que demuestran cómo se fue angostando por el avance de obras privadas sobre el río, ejemplo perfecto de acaparamiento de bienes comunes.

Lamentablemente ningún funcionario público se hizo presente, como tampoco los candidatos a ocupar algún puesto; tampoco hubo representantes de las tantísimas asociaciones intermedias que hay en el distrito ¿Será porque no se enteraron? ¿Será porque no les interesa el tema? ¿Será porque desmerecen los saberes y acciones populares? Sea por lo que sea, la ciudadanía en acción avanza hacia un lado y los representantes del Estado e instituciones consagradas parece que andan sin rumbo.

 

Foto: De izquierda a derecha, Valentín Palma Callamullo, Patricia Pintos, representante de Vecinos del Humedal, Martín Nunziata