Inicio Medio Ambiente Justicia para nuestro yaguareté
Justicia para nuestro yaguareté PDF Imprimir Correo
Escrito por Actualidad   
Sábado, 26 de Septiembre de 2015 01:54

Vida animal. Cada día más personas se sensibilizan y actúan contra los asesinos de animales. La Red Yaguareté tiene como objetivo proteger a los 250 yaguaretés silvestres que quedan en el país. Con una ciberacción o un trabajo de campo, los voluntarios ponen su granito de arena para que el mundo sea mejor. Ingresá a www.redyaguarete.org y enterate.

 

El felino de mayor tamaño del continente americano es el yaguareté. Antaño, este hermoso animal recorría una vasta extensión de la Argentina, llegando hasta la llanura pampeana. Es sabido que el partido de Tigre se denomina así porque se identificó a nuestro yaguareté con el felino asiático; otra confusión es denominar “pumas” al equipo nacional de rugby cuando, en realidad, en su escudo tienen un yaguareté.

Para preservar a este felino, la Red Yaguareté trabaja incansablemente. “Nuestra misión es salvar a los 250 yaguaretés silvestres que quedan en Argentina”, dice su presidente, Nicolás Lodeiro. Para esto llevan adelante distintos programas: monitoreo de rutas, sobre todo en el norte de Misiones, donde son frecuentes los atropellos de animales; creación de áreas protegidas (junto a otras ONG han logrado que La Fidelidad sea declarada - en su sector chaqueño - Parque Nacional); cacería y comercialización CERO (tienen abiertas más de 40 causas judiciales y han logrado multas por medio millón de pesos por venta de pieles); búsqueda de soluciones para el conflicto ganadero.

En este último caso, han estado trabajando con un ganadero que tiene su campo pegado al Parque Provincial Salto Encantado, Misiones. “En el 2007, este productor sufrió varios ataques, en lugar de matar al yaguareté, recurrió a los medios. Se descubrió que había una hembra, la capturaron y la trasladaron a 120 km. hacia el lado de Brasil. El animal ingresó a ese país, penetró en una reserva, pero finalmente la mataron porque siguió comiendo ganado”, recuerda Nicolás.

En el 2011, el mismo ganadero sufrió nuevos ataques; esta vez se contactó con la Red. “Con escasos recursos y poca experiencia, electrificamos 2 hilos del alambrado que protege a las vacas. Pusimos cámaras, pero los meses pasaban y no aparecía ningún yaguareté. Tiempo después pudimos presentar un proyecto en Naciones Unidas, lo ganamos, eso permitió que hiciéramos un corral de 7 hilos electrificados para un potrero de 13 hectáreas. Se instalaron más cámaras y, finalmente, apareció el manchado”. Lo llamaron Mombyry.

Obviamente, los terneros no son el alimento originario del yaguareté, pero en la actualidad se ve obligado a comerlos, pues su principal alimento, el pecarí labiado, está extinguido. “La cacería y las enfermedades transmitidas por el ganado, lo extinguieron en esa zona, por eso estamos tratando de reintroducir esta especie allí”.

Una vez más, la mano del hombre provocando desequilibrios ecológicos. Y no debemos olvidar los desmontes, otro fenómeno que obliga al yaguareté a alejarse de su hábitat en busca de alimento y seguridad. El avance de la frontera cerealera ha hecho que los ganaderos invadan la selva; otra industria que también arrasa con la selva es el monocultivo de pinos. La transformación de la selva en un campo de pastoreo o de cultivos industriales perjudica a los animales y a sus tradicionales pobladores humanos y, en definitiva, a la mayoría de los argentinos que perdemos un tesoro natural, en beneficio de unos pocos empresarios. ¿No será tiempo de rever esta forma irracional de explotación de la Naturaleza?

El yaguareté es un animal que se mueve por la selva de día y de noche. Su presencia no significa peligro para los humanos, ya que sólo ataca si se lo molesta. Como la mayoría de los animales, se ocultará al ver a un hombre. Opuestamente, el hombre sí resulta peligroso para el tigre americano: sujetos que se creen valientes cazan por deporte (¿) y luego exponen el producto de su villanía. Un ejemplo es el cazador húngaro Béla Hidgévi, quien, en septiembre de 2006, cazó un yaguareté en la provincia de Santiago del Estero. Desde entonces, la Red Yaguareté está intentando que este hombre (¿?) sea expulsado de Safari Club Internacional, un club de cazadores que se vanagloria de ser recto y respetuoso de las leyes. El yaguareté es un animal protegido por ley, por lo tanto nadie puede atacarlo; Béla Hidgévi mató un yaguareté, lo contó descaradamente en una revista y se sacó fotos mostrando su “trofeo”. La Red inició una cyberacción para que Safari Club Internacional expulse a Béla Hidgévi, para que éste declare quiénes fueron sus cómplices locales y todos reciban el merecido castigo de acuerdo con las normas vigentes en nuestro país. Ingresá a www.redyaguarete.org y firmá la petición.

La presión mundial tiene sus logros: seguramente sabés que el cazador Walter Palmer asesinó al león Cecil y que fue sancionado por el Safari Club Internacional, además de estar investigado en su país (USA) por esta cruel acción. Por otro lado, a raíz de la indignación mundial que causó el asesinato de Cecil, las principales compañías aéreas estadounidenses - American Airlines, Delta y United - decidieron prohibir el transporte de trofeos de caza. Otra ciberacción está circulando para que LAN Cargo también prohíba transportar trofeos de caza, ingresá a www.change.org/prohibaneltransportedetrofeosdecaza y firmá.

Muchas son las maneras de ayudar a los animales, unite a la Red Yaguareté para defender a nuestro tigre americano y mantenete alerta porque, si un animal es asesinado, algo nuestro también muere.