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Luces y sombras de una propuesta museográfica PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Domingo, 12 de Julio de 2015 01:08

Entrevista a la Directora General del Museo de Arte Tigre. En una amable charla con este medio, María José Herrera se explayó sobre su trabajo en el Museo de Arte Tigre, donde asumió como Directora General, en enero del año pasado. Asimismo precisó información sobre su propuesta para el salón oval del primer piso del museo, la intervención de la Asociación de Amigos del Museo en esta etapa y su punto de vista sobre la forma de mostrar la colección patrimonial.

 

“Cuando llegué al Museo, lo primero que hice fue tomarme un par de semanas para mirarlo, para leer su historia”. O sea que María José desplegó el ojo y los tiempos de la investigación, quehacer en el cual se desempeña desde hace décadas. Esta tarea le permitió concluir que “no había ningún discurso sobre la casa” y que “la colección estaba mostrada de una manera que, museográficamente, no es adecuada, ya que en la sala de abajo hay ventanales por los que entra la luz, el sol y esto impide que la luz artificial actúe como debe hacerlo en un museo. Se mezcla la luz artificial con la natural, entonces hay un momento en que un cuadro se ve de una manera y, a los 10 minutos, se ve de otra”. Es obvio, todos sabemos que este edificio no fue pensado, originariamente, como museo, por lo cual su Directora inició su acondicionamiento. “Puse black out en la parte de abajo para lograr oscuridad y poder trabajar con la luz artificial”.

En cuanto a la planta alta, María José decidió - y tuvo el apoyo de la intendencia - que “el salón oval (diseñado para ser salón de baile) no es apto para exponer pinturas porque la mirada se desvía por su techo decorado, por sus laminados a la hoja, por su araña maravillosa, por los ventanales. Es un lugar para apreciar su arquitectura, las pinturas no pueden competir con ese lugar versallesco. Mi criterio es absolutamente pragmático y de respeto por el valor patrimonial del edificio, quiero usar ese salón para lo que se pensó, no lo voy a usar de salón de baile, sino de auditorio, que es algo que el Museo no tiene y es absolutamente necesario en todos los museos contemporáneos”.

En el futuro auditorio habrá conciertos (por supuesto, no serán de rock), clases de historia del arte, cine. También habrá exposiciones itinerantes en vitrinas, que “uno mira hacia abajo, es un tipo de exhibición que no compite con el lugar”.

Para estas actividades es necesario un equipamiento: proyector, sonido, sillas, sillones de época. Para solventar su costo, María José decidió trabajar con la Asociación Amigos del Museo: “Puedo pedir subsidios nacionales o internacionales para algunas necesidades; para otras, buscar esponsors y para otras, la Asociación Amigos del Museo va a gerenciar el bar, la tienda de regalos y va a realizar dos eventos por mes en el salón oval y en las galerías”.

Herrera aseguró que el Municipio dispone del presupuesto suficiente para que el Museo funcione, pero ella es muy ambiciosa y quiere hacer más. “Se necesitan más exposiciones, más mobiliario”.

Como el proyecto ya está en marcha, la Directora llevó al ingeniero que trabajó en el Colón, quien indicó que hay que amortizar las vibraciones con cortinas. “Son 400 metros de pana; hay que sacar las molduras, poner las cortinas, volver a colocar las molduras. Es un trabajo de restauración. Ya está presupuestado y aparentemente hemos ganado un fondo internacional”. Actualmente el salón oval está vacío para que “todo el mundo vea cuán bello es. Nunca va a estar cerrado”.

María José sostuvo que el Municipio trata de favorecer a los proveedores locales, pero “en Tigre no hay nadie que pueda hacer la cortina para el salón oval, por ejemplo. Además los fondos generados por la Asociación de Amigos permiten la libertad de comprar a personas que no están registradas como proveedores del Municipio. Las Asociaciones son más dinámicas para gestionar recursos que ellos manejan y que rinden de manera transparente. Tramitar fondos públicos es más limitado que hacerlo con fondos privados”. Para que la Asociación de Amigos pueda generar recursos “firmó un convenio con el Municipio al cual puede acceder cualquiera que lo solicite”.

La especialista reiteró que un museo debe ofrecer servicios: “Ver una muestra, almorzar, ver una película, comprar regalos. Por eso hay que poner una confitería que ofrezca un buen servicio y una tienda para la cual voy a elegir objetos artísticos que tengan el nivel del Museo”.

Por supuesto, se le preguntó si convocará a artistas locales: “Artistas, si son locales o de afuera no me interesa. Lo que me interesa es que predomine la calidad. Los buenos artistas de Tigre y del resto del país serán invitados”.

Dada la inquietud que generó entre los tigrenses el futuro uso que se le piensa dar al salón oval, María José especificó: “El salón oval no se está disponiendo para hacer eventos, sino que es un auditorio en el cual podrá haber hasta dos eventos por mes. No habrá casamientos ni cumpleaños de 15, sólo eventos corporativos que dan prestigio a quien los hace y al Museo le dejan plata para dar mejores servicios”. Inmediatamente agregó: “Esto es como todo, si hay control, las cosas salen bien; si no hay control, las cosas pueden salir muy mal. Si las cosas salen muy mal, la cara la pongo yo y yo no soy una improvisada y no quiero hacer las cosas mal porque tengo una carrera que defender, por eso estamos haciendo las cosas con tranquilidad, es un contrato de un año para probar. En cuanto a los eventos, tenemos conciencia de la fragilidad de la casa”.

Para redondear el tema, María José señaló: “El dinero recaudado será para sostener a todo el Museo, que es un elefante blanco. Hay que estar permanentemente arreglándolo porque es una casa de 100 años. El Municipio sostiene bien al Museo, pero no puede aspirar a hacer grandes exposiciones sin una inversión extra y para que esa inversión no esté a cargo del Municipio, yo quiero que haya quienes busquen ese dinero y se lo den al Museo. Este emprendimiento no es privado, sino de la Asociación de Amigos con consentimiento del Municipio y mío, yo propuse la idea, para tener fondos y mejorar los servicios del Museo. Es absolutamente reversible, es un contrato por un año, si nos gustó, seguimos; si no nos gustó, no seguimos. Su objetivo es servir al Museo. Si no existiera la Asociación de Amigos, el Museo sigue funcionando, es decir que no se trata de un abandono del Municipio, pero yo quiero hacer más y la forma es así en todas partes del mundo”.

 

Distintas perspectivas

“Cuanta más gente entra al Museo, más gente disfruta del arte y aprende a través de la experiencia estética y mejores personas somos. Yo creo que el arte mejora a las personas”. Con esta concepción, María José ha realizado, hasta ahora, cuatro muestras que “han tenido una maravillosa repercusión en la prensa nacional, con páginas dobles en los suplementos culturales. Han tenido la mejor crítica”.

El MAT posee un patrimonio de 170 obras de arte figurativo del siglo 19 y 20, compradas por el ex intendente Ubieto. La actual muestra, Historias en Cuadros, expone parte de esa colección. “No sólo mostramos la obra, sino todo lo que se relaciona con ella. No se trata de mostrar la colección siempre de la misma manera, hay que hacerlo desde distintas perspectivas. Yo soy historiadora y sé muy bien el valor de la colección del MAT. Pero la museología contemporánea habla a las obras en base a otros elementos. Entonces no se observa sólo la obra de arte, no porque no alcance - alcanza para quienes tienen más elementos de interpretación - pero, para el que menos tiene, éste es un gran aporte”. De esta manera, se pueden apreciar obras que tienen como eje al gaucho y, en un pequeño apartado, se puede ver La Guerra Gaucha, la película dirigida por Lucas Demare, cuyo guión fue realizado por Homero Manzi y Ulises Petit de Murat, sobre el libro homónimo de Leopoldo Lugones. Una propuesta interesante para pensar y debatir sobre un momento clave de la cultura nacional.

Como también muchos tigrenses mostraron inquietud sobre el destino de la colección, María José declaró: “Ningún museo muestra toda su colección, se muestra entre el 2 y el 7% del patrimonio. Lo que yo hago es rotar permanentemente. El Museo tiene una sala técnica donde se guarda la obra que no se expone. No puede entrar nadie, ni yo, sólo la conservadora con una tarjeta magnética especial”.

Dado que en los últimos años Tigre cuenta con emprendimientos privados dedicados a las artes plásticas, se consultó a María José cómo se relaciona el MAT con ellos: “En principio no se relaciona porque yo no he cultivado ese aspecto ya que me he concentrado en hacer muestras históricas. Yo prefiero este tipo de muestras al arte contemporáneo, porque me parece que el MAT tiene que ser un lugar donde haya artistas consagrados. Es un espacio tradicional para un arte tradicional. No me parece que sea un espacio de experimentación en arte contemporáneo. En este sentido, coincido con Ubieto, lo pienso como un lugar donde se muestra el arte argentino del siglo 19 y 20, aunque la colección no da cuenta de todo ese último período, porque de 1920 en adelante no tiene tantos artistas. Eventualmente podríamos aspirar a completar la colección porque los museos tienen que crecer. O sea, el Museo tiene una línea histórica y didáctica, con una didáctica contemporánea, pues eso se piensa en función de los públicos. Para mí el Museo tiene que atraer a todos los públicos y eso no se logra si la colección está siempre expuesta de la misma manera. La obra tiene que llevar a nuevas preguntas para motivar la creatividad, porque lo que un museo tiene son las evidencias de la creatividad de los artistas. Entonces el director tiene que promover la experiencia creativa y eso se hace con el cambio, con la fluidez, ofreciendo cada vez más elementos”.

La decisión categórica de una línea histórica para el MAT, así como su búsqueda de la mejor calidad, nos llevó a comentar la discordancia de las muestras de Páez Vilaró con esta propuesta. “Yo no hice ninguna de ellas”, fue la respuesta, también categórica, de María José Herrera.

Los vecinos de Tigre tienen entrada libre al Museo, por lo tanto visitarlo es, además de disfrutarlo, la forma de observar que todo funcione bien, ya que muchos ojos miran mejor que dos.