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Tocando por los caminos del corazón PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Domingo, 12 de Julio de 2015 00:49

Generan un encuentro fluido con el público. Iniciados en la música latinoamericana fusionada con ritmos urbanos como rock, jazz o funk, después de 10 años, Ácido Criollo tiene una propuesta musical con temas propios y un sonido que los individualiza. Participarán del ciclo Runa en Casa, que se realiza en Alas (3 de Febrero 117, San Fernando) los viernes de junio a partir de las 21.30 hs.

 

Con la experiencia de 10 años de transitar temas de grandes músicos, 3 discos grabados y el 4to. en producción y todas las ganas de tocar en vivo, porque en lo que va del año lo hicieron muy poco, el viernes 12 de este mes Ácido Criollo llega a Alas, el musicalísimo bar de la esquina de 3 de Febrero y Las Heras, San Fernando.

“Actualmente el grupo es escuchado no sólo por las versiones que hacemos de canciones tradicionales, sino también por nuestra propuesta musical”, dijo Agustín Ronconi, voz del trío.

Ácido Criollo (Agustín Ronconi, Andrés Fariña y Daniel Dieguez) hace música popular latinoamericana fusionada con ritmos urbanos como el rock, el jazz o el funk; a esto hay que agregar que, a las versiones de temas ajenos, las fueron acompañando con temas propios. Y justamente en el cuarto disco, que esperan presentar a fin de año, el grupo se jugó: todas las canciones son propias, con letras de Agustín y Andrés Dieguez (batería).

“Uno toca porque le gusta y para sentirse bien, pero es más contundente cuando uno toca para alguien. Individualmente ser músico requiere compromiso, tener un buen instrumento, dedicarle tiempo, es una gran inversión. Pero la música devuelve salud mental”, aseguró Agustín.

Con este espíritu, el multiinstrumentista se sumerge en un pentagrama y allí pierde su cabeza en el juego de los sonidos: “La composición es muy entretenida y, cuando se sale de ahí, uno está dicharachero”. O toma una guitarra para tocarla casi como una caricia: “Lo más lindo de la música es no tocar de más, no hacer una catarata de notas, sino las necesarias y en el momento adecuado. Cuando uno escucha a los grandes instrumentistas, se da cuenta”. Ahí apareció el recuerdo para el Chango Farías Gómez, “con esa cosa de exploración, con un hilo de voz” y otro grande, el Chango Spasiuk, “un maestro, toca dos notas y ya te mata”.

Como se ve, el horizonte musical de Ácido Criollo es elevado; sus letras, inspiradas por temas variados, nos conmueven cuando nos recuerdan “la necesidad de unión latinoamericana”. Escribiendo a borbotones o paso a paso, la inspiración, para Agustín, es “mágica, aparece la necesidad y uno escribe algo chiquito y ahí queda y al  tiempo lo encuentra y uno se emociona y la letra crece”.

Mientras que algunos temas de Ácido Criollo son para escuchar, con sus tiempos de improvisación, otros invitan al baile. “Es lo lindo de la música, que da para todos los momentos. Pero el encuentro con el público sucede cuando se da la comunicación fluida, entonces uno se arriesga, se suelta más porque hay contención”.

Sin dudas, la sintonía se produce cuando los músicos están convencidos de su trabajo. “Lo más importante es saber qué tiempo le toca a uno vivir, entenderlo y estar en armonía con eso que está tocando. Si uno fue caminando por los lugares que lo llevó el corazón, disfruta de la vida y de lo que hace”. Esto le pasa al grupo: “Estamos disfrutando este momento de Ácido”.

Así se los verá en Alas, disfrutando y arriesgándose en cada canción, porque llegan a zona norte con “unas ganas terribles de tocar”.