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Cosas que pasaban en el pago de Las Conchas PDF Imprimir Correo
Escrito por Maribel Carrasco   
Lunes, 25 de Mayo de 2015 03:39

Historia del Partido de Tigre - Parte XCII

Rescatar expedientes del Juzgado de Paz sobre rencillas cotidianas de un pueblo como Las Conchas a mediados del siglo XIX, implica algo más que relatar anécdotas, se trata de descubrir la riqueza de su contenido que habla de estilos de vida, costumbres, relaciones sociales y de un uso del lenguaje que brindan testimonio de un tiempo pasado. Los hechos narrados ocurrieron en 1854.

 

Por aquel entonces se vivía una situación particular en el país, el gobierno de Juan Manuel de Rosas había caído a partir de la derrota de la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Se había sancionado la Constitución de la Confederación Argentina en 1853 y al año siguiente se había sancionado la Constitución del Estado de Buenos Aires.

Estos acontecimientos ciertamente habían provocado importantes cambios en la configuración política de la nación en ciernes, pero el transcurrir diario de un pago como el de Las Conchas no se había alterado demasiado. Todo continuaba con su ritmo habitual.

En el expediente identificado con el número 157 del Juzgado de Paz a cargo de José Cebey se describe que se estaba construyendo un puente sobre el río Carupá, y el 6 de junio de 1854 una persona de nombre Fernando Díaz traía en su carreta elementos para la obra del puente. Como en ese momento el río estaba creciendo y no podía cruzar, Díaz decide esperar a que el agua baje y como tal circunstancia podía tardar un par de horas, decide ponerse a asar unos chorizos. Estaba acompañado por un ayudante y ambos se dirigen a comprar los chorizos.

Los chorizos se pusieron a asar, y según los testimonios del expediente había más de dos personas en esa típica ronda que se arma alrededor del fuego, y en la que seguramente tampoco faltaría alguna botella de vino para acompañar.

En ese clima de asado, a Fernando Díaz se le ocurre mostrar “una pistola de volsillo” (así decía en el expediente) a todos los presentes. De esta manera se fue pasando el arma de uno a otro, y estaba también allí el “el negro peón”, y éste también quiso contemplarla, pero Díaz se lo negó y la guardó inmediatamente. El “negro peón” se sintió ofendido por el desplante y, tal vez, en medio de una trifulca, toma un elemento punzante y lastima a Fernando Díaz.

El atacante de apellido “Wuasington”, de acuerdo al expediente, lo golpeó tres veces a Díaz y éste fue socorrido rápidamente por una persona que le hizo las curaciones necesarias. Los hechos ocurrieron en la casa del vecino Fidel López.

Al día siguiente se iniciaron las actuaciones judiciales con la realización de la denuncia, la toma de los testimonios y el peritaje médico. El día 12 de junio, se presentaron dos testigos, uno de ellos fue Carlos Montes que ratificó los hechos y el otro fue Jhon Elvan quien también confirmó que “el negro peón” había atacado a Díaz.

Asimismo, en el expediente se encuentra el informe del perito médico que manifiesta que concurrió a la casa de Fernando Díaz y “que verificó que tenía una herida irregular de una pulgada y media de extensión – casi cuatro centímetros -. Que estaba en la eminencia parietal alta, habiendo interesado el cuero cabelludo. Que al parecer había sido atacado por un elemento contundente (tal vez un palo) y que había otras heridas sumando tres en total”. También agrega que “por los síntomas que recibió el paciente, su cerebro recibió una fuerte conmoción que pudo comprometer su existencia”.

Se presenta también una factura, todo escrito a mano, que dice “Don Francisco Cordero debe a Manuel L. Albarracín lo siguiente: San Fernando, junio 23. Certifico que se han empleado en esta asistencia lo siguiente tomado de mi botica y pagado por otra señora. Una botella de agua blanca (desinfectante) $3, una onza de ungüento Cerato 5$, por un pedazo de tela emplástica $5, al barbero por afeitar la cabeza para descubrir la herida y otra vez para repetir lo mismo $10. Total $25”.

A dos meses de ocurrido el incidente, el denunciante Fernando Díaz se presentó al Juzgado de Paz y manifestó que desistía del asunto.

 

Fuentes: Torriell, Edel, “Historias Tigrenses”, Municipalidad de Tigre, Buenos Aires, 2001.