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“Vengo a proponerles un sueño…” PDF Imprimir Correo
Escrito por Maribel Carrasco   
Domingo, 14 de Noviembre de 2010 23:42

La muerte del ex Presidente Néstor Kirchner

Desde que se conoció la noticia de la muerte de Néstor Kirchner, el país vivió un fuerte cimbronazo que no sólo tambaleó el escenario político sino que logró una especie de resurgimiento de valores que parecían olvidados, un reconocimiento hacia la figura presidencial, la aparición de una masa crítica y la defensa de un modelo económico y político que lideraban Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Con sus contradicciones y errores, se fue un líder que dejó una profunda huella en la historia de Argentina y de América Latina, y que logró tan sólo en siete años, la mayor transformación del país de las últimas décadas a favor de la justicia social y la recuperación de los derechos para las mayorías.

 

El 27 de octubre era ya un día histórico y cívico por la realización del Censo Nacional y, cuando se recibió la sorpresiva noticia de la muerte de Kirchner, la consternación, el dolor y el vacío comenzó a invadir a miles y miles de personas. Este fue un sentimiento profundo y generalizado, aún en aquellos que no se identificaban con el kirchnerismo. Es que el hecho de la muerte de Kirchner provocó una especie de interpelación en cada persona, es decir, obligaba a cada uno a dar una respuesta, incitaba a pensar cómo sigue esto, qué hacemos, qué responsabilidad nos cabe como ciudadanos de un país, etc.

La figura de Néstor Kirchner, caracterizada por los grandes medios como el símbolo de la prepotencia, el avasallamiento de las instituciones y el provocador de un clima de crispación, -se lo llegó a comparar incluso con Hitler-, de repente se transformó en algo muy distinto para un pueblo que se embargó en un sentimiento de pérdida de un líder que cambió al país y que devolvió la dignidad a grandes sectores de la población. Quedó en evidencia que la imagen que los medios intentaron crear de Kirchner no fue asumida por la población, al menos no por la mayoría. ¿Qué nos pasó estos días? ¿Qué se recuperó y qué quedó al descubierto a pesar del bombardeo mediático que nos invade todos los días?

Esta muerte provocó sorpresivamente un resurgimiento de valores y un reconocimiento de un modelo que ha sido claramente trascendente para millones de personas, trascendente porque le cambió la vida a millones de personas, sobre todo, a los sectores más postergados de la sociedad. Más allá de las palabras, los hechos son incontrastables: descenso de la desocupación, política de DD.HH., extensión de las jubilaciones, democratización de las fuerzas armadas, etc. (ver “Medidas destacadas…”). La gente en la plaza decía que con el gobierno de Kirchner consiguió trabajo, se compró la casa…

Asimismo, llamó la atención la presencia masiva de jóvenes en la Plaza de Mayo, no sólo consternados por el hecho sino manifestando un contundente apoyo a la Presidente Cristina y a la continuidad de un modelo político y económico. Algunos formaban parte de agrupaciones políticas y otros, no. Los jóvenes suelen tener ese apego por la verdad, por el repudio de la mentira y por creer que es posible cambiar, y eso fue lo que quisieron manifestar en este apoyo. Algunos decían Kirchner “recuperó la política”. Sí, es cierto, Néstor Kirchner recuperó a la política como herramienta de transformación de la realidad, pudo demostrar que un discurso político se puede plasmar en la realidad, que se puede ser consecuente con lo que se dice y con lo que se hace. Si alguien lee el discurso de asunción del 25 de mayor de 2003, verá que todo lo que Kirchner planteó ese día lo llevó adelante durante su mandato y continuó en el de Cristina Fernández. No hay muchos políticos de esa envergadura que puedan compartir ese mérito.

Por otro lado, no se puede desconocer la militancia y la pasión por la política que tenía Kirchner, esa pasión que se suele desvalorizar como fanatismo que no conduce a nada, en una sociedad en la que la apatía por los asuntos públicos parecía ser una constante. Además, Kirchner con un estilo confrontativo, puso las cosas blanco sobre negro, no tenía reparos en llamar a las cosas por su nombre ni en enfrentarse a sectores poderosos: FMI, grupos económicos, grandes medios, la jerarquía eclesiástica, el “campo”, etc. Provocó una divisoria de aguas para delimitar quién estaba a favor de un modelo de inclusión, soberano y de justicia social y quién estaba defendiendo los intereses opuestos. Esta es la crispación a la que muchos se refieren, y es cierto, cuando se tocan intereses muy poderosos, esos sectores se incomodan y se sienten amenazados y acuden a los sectores medios para que se identifiquen con sus propios intereses. Romper con los privilegios y con estructuras conservadoras implica que se genere un clima de confrontación.

Esta muerte logró revalorizar esa pasión como la energía que moviliza a la acción, y se observó un fortalecimiento de la defensa del camino iniciado en el 2003, el que a pesar del bombardeo de los medios, es reconocido por la mayoría del pueblo, concepto que parecía enterrado. Estos sectores de la sociedad estaban invisibilizados, y con esta tragedia salieron a la luz en las calles. El 25 de mayo en los festejos del Bicentenario se pudo observar el mismo fenómeno. A su vez, se demostró que los grandes medios opositores no logran su cometido ampliamente en la sociedad, que hay importantes quiebres en ese mensaje y que hay sectores de la población que están cansados de la mentira y la difamación y que buscan otras vías de información.

Este hecho generó un reconocimiento de la figura de un líder político en ejercicio, pues a diferencia de Alfonsín que falleció en la vejez, Kirchner estaba en pleno ejercicio y no sólo se trataba de un ex presidente sino de un posible candidato a Presidente para el 2011. Alguien dijo “no solamente se fue un ex Presidente, también perdimos a un futuro Presidente”.

La imagen de un presidente legitimado se recuperó bajo la presidencia de Kirchner. Desde la llegada de la democracia en 1983, Ricardo Alfonsín, jaqueado por distintos factores, tuvo que acelerar el traspaso del mando y abandonar la presidencia antes de tiempo; Carlos Menem se fue repudiado por la mayoría del pueblo; De la Rúa dejó la impronta de un presidente incapaz que tuvo que huir en helicóptero; y Duhalde, presidente de transición, se fue seriamente cuestionado. Néstor Kirchner fue el único presidente, hasta ahora, que terminó su mandato con una alta imagen positiva, y que dotó al cargo de presidente, del sentido de autoridad y respeto. Se recuperó el respeto hacia la autoridad presidencial que se había perdido con personajes indeseables que ocuparon la primera magistratura. No se puede olvidar que en el 2002, la gente en las calles pedía “que se fueran todos” y ahora, esa misma gente fue a despedir con dolor la muerte de un político. Algo tiene que haber sucedido en nuestro país en siete años para que esto pase.

La oposición quedó descolocada y en una posición incómoda, ya que por un lado perdió al principal contrincante, al leit motiv de su arenga, al que aglutinaba a los distintos referentes de la oposición que sólo tenían en común la crítica hacia las formas de Kirchner, y por otro lado, la gente en la plaza y en las calles demostró públicamente que el actual gobierno tiene un apoyo político mayor al esperado, y que la eficacia de los grandes medios está fallando. El mensaje del pueblo fue “estamos acá y te apoyamos para que este proyecto continúe”.

Con sus fuertes contradicciones y errores, se fue un líder que dejó una huella profunda en la historia argentina y de América Latina, y que logró la mayor transformación del país de las últimas décadas a favor de la justicia social, la soberanía política, y la recuperación de la política como herramienta que puede servir también para mejorarle la vida a las personas.

 

¿Qué es lo que se viene?

Cristina Fernández ha perdido a su principal apoyo político, el que se ocupaba del PJ, los sindicatos y el Conurbano, y ahora deberá llenar ese vacío imprescindible. Pero Fernández no cambiará el rumbo iniciado, creo que se profundizará y que el gobierno tanto como los sectores de la oposición se han hecho eco del amplio apoyo popular hacia Cristina en estos días. Como resultado de la tragedia, el gobierno ha salido fortalecido, pero con el desafío de seguir adelante ocupando los distintos frentes que han quedado y ante la necesidad de consolidar sus bases de apoyo, tomando en cuenta además la apuesta que se hará a favor de su debilitamiento, al caos y el desorden. La gente en la plaza arengaba para que Cristina Fernández sea la candidata a Presidente en el 2011, y esto seguramente será así.

 

Medidas destacadas de la Presidencia de Néstor Kirchner (2004-2007) y en su etapa posterior

Néstor Kirchner asumió la presidencia luego de la profunda crisis política, económica y social del 2001, consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales durante los años 90, que habían sumido al país en una profunda exclusión social y pérdida de soberanía. Desde el comienzo, Kirchner demostró que pretendía superar el modelo neoliberal y adoptó un nuevo rumbo. Estas son algunas de las medidas más trascendentes:

-Política de DD.HH. “Formo parte de una generación diezmada. Castigada con dolorosas ausencias. Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada” (discurso de asunción a la presidencia, 25/05/2003). Bajo el lema Verdad, Justicia y Memoria, Kirchner fue el primer mandatario que llevó adelante un proceso de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado, destacándose el pedido de perdón en nombre del Estado por haber callado durante 20 años de democracia.

-De las relaciones carnales a la integración latinoamericana. “Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera y unida con base en los ideales de democracia y justicia social” (discurso de asunción a la presidencia, 25/05/2003). Néstor Kirchner contribuyó decididamente a la integración de los países de América Latina, basado en un proyecto de recuperación de la soberanía de los pueblos, de la historia y las identidades culturales avasalladas, de la equidad y la justicia social, y fortaleciendo del protagonismo del Cono Sur hacia el mundo. A su entierro, asistieron los siguientes presidentes: Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador, José Mujica de Uruguay, Sebastián Piñera de Chile, Juan Manuel Santos de Colombia, Hugo Chávez de Venezuela, Fernando Lugo de Paraguay y Lula Da Silva de Brasil.

-Se cambió a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, que eran adictos al menemato y se nombraron jueces probos y de reconocida trayectoria jurídica e independencia política.

-Política económica soberana. Se implementó una política de desendeudamiento y se terminó con la dependencia de los organismos financieros internacionales que imponían sus normas en la economía nacional. Se logró el equilibrio fiscal sin ajustes.

-Derechos de los trabajadores. En el 2004, después de 13 años de inactividad, se convocó al Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo. El salario mínimo no había tenido modificaciones durante todos los años 90, y se incrementó en un 820%. En el 2002, la desocupación era del 21,5% y desde el 2003, la situación comenzó a mejorar, llegando al cuarto trimestre de 2006, a una tasa de desempleo con un valor menor a dos dígitos. El incremento del empleo registrado permitió la incorporación de dos millones de niños y adolescentes a las asignaciones familiares correspondientes a los hijos de trabajadores registrados. A esto debe agregarse que desde el 2009, la Asignación Universal por Hijo cubre a otros 3,6 millones de menores de 18 años.

-Estatización del sistema jubilatorio y extensión de las jubilaciones a casi dos millones y medio de personas en edad de jubilarse que no tenían cobertura social.

-Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Se cumplió con una deuda pendiente de la democracia que implica limitar a los poderosos multimedios y ampliar la libertad de expresión.

 

Párrafo del discurso de Néstor Kirchner en la asunción a la presidencia, 25/05/2003

“Con la ayuda de Dios seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo, que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social, poniéndole una bisagra a la historia. (…) Vengo en cambio a proponerles un sueño. Reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación. Vengo a proponerles un sueño, que es la construcción de la verdad y la justicia. Vengo a proponerles un sueño, el de volver a tener una Argentina con todos y para todos. Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros. De nuestra generación, que puso todo y dejó todo, pensando en un país de iguales”.

 

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