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Escrito por Mónica Carinchi   
Domingo, 26 de Agosto de 2018 18:38

Con costo cero, la naturaleza da la posibilidad de realizar múltiples objetos. El maestro de cestería botánica Pedro Busto aprendió este oficio viendo a su familia. Ahora da clases en varias instituciones. El 14 de agosto comienza un curso gratuito en el CEA n° 25 de Ingeniero Maschwitz.

 

Quien vive en las islas del delta del Paraná, vive rodeado de plantas. Algunas personas sólo las observan por su belleza; otros indagan qué hacer con ellas. “A mí siempre me gustó ser como los pajaritos, trenzar, hacer cosas raras con enredaderas, con madreselva, con hojas de palmera. Así llegué a ser profesor”, explica Pedro Busto, quien da cursos de cestería botánica en el Centro de Formación Agraria n° 25 de Ingeniero Maschwitz.

Pedro aprendió a tejer mimbre viendo a su propia familia, que, además, se dedicaba al cultivo de esta salicácea; considera que hacer cestería con mimbre es más fácil que hacerlo con otras plantas, pero “en estos tiempos difíciles, usar los materiales que la naturaleza ofrece a un costo cero, es muy interesante”. Por supuesto, hay que conocer los procesos peculiares de cada especie porque “no es cosa de cortar y hacer”.

Con burrito, ese yuyito que se le agrega al mate, Pedro hace unas pequeñas canastitas que tienen mucho éxito. Si consigue cipó, que se encuentra con facilidad en Corrientes, hace unas canastas espectaculares.

“El sauce eléctrico y el llorón se pueden utilizar. Se cortan ramas y se deja que se oreen 3 o 4 días, así se seca un poco la cáscara para que tenga la flexibilidad justa para tejer”.

Pedro advierte que no todas las ramas sirven y que hay que conocer determinados tratamientos que, asegura, “son accesibles, en el curso se aprenden”.

Una planta que se encuentra en cantidad en la isla es el formio, “hay que deshilacharlo y trenzarlo para después tejerlo, así queda vistoso”. Originario de Nueva Zelanda, esta especie fue siempre utilizada por los maoríes que hacen con ellas no sólo cestas, sino también calzado y ropa.

Debido a su color bordó, las hojas de la dracena también ocupan un lugar en la cestería botánica. “Cuando se secan, se mojan nuevamente y se tejen”.

“En la isla hay infinidad de plantas que  se pueden trabajar”, manifiesta Pedro Busto, que desde hace muchos años transmite sus conocimientos no sólo a adultos, sino también a niños. “En la isla doy clases en una escuela, a chicos de 3° y 4° grado. Este año los tengo en 6° y me dieron una sorpresa grande, porque muchos se acuerdan cómo se teje. Esto me alegra, porque, cuando yo no esté más, otras personas continuarán lo que yo les enseñé”.

Para aprender a hacer canastas, adornos y todo lo que la imaginación y la habilidad permitan, con material provisto por la naturaleza, es decir a costo cero, el maestro de cestería botánica Pedro Busto comienza sus clases el 14 de agosto, de 13.30 a 16.30 en el CEA n° 25 de Ingeniero Maschwitz.


 Foto: Cesta de cipó realizada por Pedro Busto