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Escrito por Mónica Carinchi   
Martes, 31 de Julio de 2018 23:41

Caños de pvc, baldes y platillos rotos recuperan vida en las manos de Augusto Selmo. Desde hace 5 años, el tigrense Augusto Selmo trabaja en El Choque Urbano, el grupo de percusión que resuenan en el pecho de los espectadores. Su tarea es diseñar instrumentos a partir de materiales que han sido desechados. Acaban de estrenar Fierro, un espectáculo que, partiendo de la obra de José Hernández, toca un tema muy actual: la marginalidad.

 

Si don Antonio Stradivari usó, hace unos 350 años, materiales nobles para hacer sus instrumentos, hoy lo que nos sorprende y atrae, es que, a un conjunto de baldes de desecho, un músico pueda sacarle un sonido atractivo y afinado. Y esto hace, justamente, El Choque Urbano, un grupo de percusión y teatro, donde intérpretes talentosos y creadores de instrumentos impensables se conjugan para ofrecernos un espectáculo potente y conmovedor, Fierro.

Para orgullo de todos los tigrenses, tres integrantes de El Choque han nacido en estos pagos: Augusto Selmo, Jonathan Monges y Analía González.

Los sets de instrumentos que tanto llaman la atención, son una creación de Augusto Selmo, un vecino de La Ñata que cursó sus estudios secundarios en el Marcos Sastre. Junto con Jonathan Monges - que vivía en El Detalle cuando también era estudiante de ese colegio - conformaron un grupo de teatro autogestivo, Desastreló, que duró 5 años. Ahora realizan en conjunto la escenografía de El Choque. “Jony es un gran amigo, un hermano de la vida. Por él ingresé a El Choque”, comentó Augusto, que, además de realizar los instrumentos no convencionales, para este espectáculo hizo unas máscaras buenísimas.

“Un día estaba en el taller y se cortó la luz, entonces me puse a hacer unas máscaras. Después, el director me confesó que pensó ‘este pelotudo se pone a hacer máscaras cuando podría estar haciendo otra cosa’ y ahora que le encantan y son clave en el espectáculo, me felicitó. Esto es parte del proceso creativo”, contó Augusto entre sonrisas y agregó que para él es súper gratificante trabajar en El Choque porque “es un grupo de personas hermosas”.

 

Guardar por las dudas

Mientras que para algunas personas encontrar un volquete en su camino es una molestia, para Augusto Selmo puede ser un tesoro. Así lo confirma su novia: “Cada vez que pasamos por un volquete, dice ‘a ver, algo vamos a encontrar’”.

Desechos de obra o materiales en desuso, esos que quedan en el olvido, se transforman en instrumentos de percusión. Por supuesto, tienen que tener una condición: calidad para el sonido.

“Todo depende de lo que busca el músico. El sonido puede ser limpio, refinado o estridente. Pero es fundamental porque genera un clima”, explicó Augusto.

Cuando vez un material, ¿pensás enseguida para qué podría servir? – “Sí! Después busco que sirva para eso. Le busco la vuelta, lo acomodo. Quizás de movida no suena, me doy cuenta que algo le pasa, entonces para que suene, tengo que lijarlo, cortarle un pedazo, pulirlo, agregarle otro material. Hay cosas que uno se da cuenta que van a sonar. Después también hay que satisfacer la necesidad del músico. Porque yo no soy músico, me doy cuenta que puede sonar, pero después viene el intérprete y ahí recién vemos si sirve o no”.

O sea que la aprobación del músico es fundamental, por esto Augusto aprendió a no apegarse a sus creaciones. “A mí me puede parecer lindo algo y creer que funciona, pero si al músico no le resulta, entonces quedará para otra oportunidad. Como toda la obra es una creación colectiva, los instrumentos también lo son”.

Trabajar en función de la necesidad del otro, es algo que aprendió y, al mismo tiempo, fue su motivación al ingresar a la compañía porque “son un grupo de músicos a los cuales admiro”, confesó el entrevistado.

Si bien el hierro es un material con el cual se siente muy cómodo, porque Augusto es tercera generación de herreros, como El Choque Urbano hace muchas giras, debe pensar en el peso y la practicidad. “Cada set es desmontable en sí mismo y no puede pesar mucho. Claro que esto pasa por nosotros, los técnicos, porque si es por el músico, puede pesar 2000 kilos, porque a él sólo le interesa como suena y como son un poquito caprichosos, a veces nos complotamos entre los técnicos para disuadirlos de que, si es muy pesado, suena mal”, y estallaron las carcajadas.

Caños de agua, baldes de distintos tamaños, platillos rotos, bolsitas de plástico, todo se conjuga en una orquesta no convencional que, junto a la danza, dan vida al nuevo espectáculo. “La obra tiene que ver con Martín Fierro y nuestra actualidad. Toca el tema de los marginados; en aquel momento era el gaucho, ahora hay muchos marginados”.

Todos los sábados y domingos de julio y agosto, se puede ver en el Konex esta nueva creación del grupo El Choque Urbano. Te vas a conmover y, además, vas a apreciar la gran creatividad de este tigrense.

 

Foto: Augusto rodeado de sus instrumentos