Pontoneros PDF Imprimir Correo
Escrito por Mónica Carinchi   
Jueves, 21 de Junio de 2018 00:35

Un grupo de arte en el segundo piso de las antiguas instalaciones del Club Hispano. Son 5 tigrenses que necesitaban un espacio grande para sus propias obras. El Club Hispano (Victorica 80, Tigre) lo tenía, aunque un poco abandonado. Con esfuerzo y trabajo, lograron un espacio acogedor y lleno de luz. Dos sábados al mes realizan una jam con modelo vivo.

 

Nos costaba definir el nombre del grupo. Un día propuse ‘pontonero’, porque pontón es un muellecito flotante que se usa como punto de partida para las regatas. Es un nombre que tiene que ver con el río, con el remo y es un punto de partida”, contó Florencia Giacometti, rodeada de sus compañeros y una esplendorosa luz que ingresa por los ventanales del 2° piso de las antiguas instalaciones del Club Hispano.

Los otros pontoneros son Analía Jaureguialzo, Clara Dellagiovanna, Christian Sesin y Juan Pablo Boraso y todos juntos un día se armaron de fuerza, buena onda y escobas y limpiaron y ordenaron un salón que había permanecido durante mucho tiempo inundado de objetos varios. “Cuando llegamos, no podíamos pasar. Ana tuvo que entrar cuerpo a tierra porque estaba lleno de cosas”, señaló Cristian.

Ahora el salón se transformó en un taller, donde cada uno desarrolla su obra y, además, Flor y Clara dan clases de dibujo y pintura, para niños y adultos, respectivamente.

 

Todo casi mágico

Subiendo por unas escaleras de mármol, se va descubriendo un edificio de 1913 que el Club está reacondicionando.

“Hay gente que pasa por acá y no sabe que estamos en el 2° piso. Éste es un lugar especial, el río enfrente, los árboles, hasta los sonidos. Es el valor agregado que pone Tigre a las actividades culturales”, dijo Christian, que es diseñador gráfico, adjunto de dos materias de la UBA y escultor.

Juan Pablo fue el último en integrarse; aportó al grupo su experiencia en organización de jams. “Como yo iba a la jam de Juan en el bar Inefable, cuando cerró, lo invité a unirse a nosotros porque un integrante se había ido. Se dio todo justo, fue casi mágico”, destacó Christian.

Es así que ahora, los sábados - cada 15 días - hay una jam con modelo vivo, música también en vivo y algo para comer. Para tener todos los detalles, podés entrar al face Freewill Sketchclub o ir directamente y llevarte una sorpresa.

Como este grupo se mueve mucho, como auténticos pontoneros, los millennials del equipo dieron vida a una Feria de Arte Autogestivo que reunió a artistas locales y también capitalinos. “Nosotros los mirábamos y les decíamos ‘¿necesitan algo’?”, dijo Ana, que integra el subgrupo de los no millennials, con una súperonda.

La Feria reunió diferentes expresiones en pequeño formato. “Esto se logra a través de la autogestión y la colaboración, porque ayudaron amigos, familia, compañeros. En estas ferias todos tienen la posibilidad de mostrar, sin intermediarios, entonces no sólo los precios son más accesibles, hay, además, una relación directa entre autor y público”, informó Juan.